A casi dos años de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara una pandemia por el COVID-19, la mayoría de los gobiernos de todo el mundo continúan impulsando distintas medidas preventivas para proteger a sus respectivos ciudadanos. Como en Estados Unidos, que a partir de noviembre se reducirán algunas restricciones y se aplicarán otras, como qué vacunas se aceptan o no para que extranjeros visiten su país.

De acuerdo con el gobierno del presidente Joe Biden, las dosis autorizadas son Pfizer/BioNTech, AstraZeneca, Johnson & Johnson, Moderna, Sinopharm y Sinovac, permitiendo sólo las aprobadas por la OMS y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

Por otro lado, aquellas personas a las que les hayan aplicado las dosis de Sputnik V, Novavax, Abdala y Soberana, de origen ruso, estadounidense y cubano, respectivamente, no podrán entrar al territorio norteamericano al no ser aprobadas por las organizaciones.

“Esto es un gran problema para los viajeros rusos y para las personas de otros países que han recibido la Sputnik V”, compartió para The Washington Post Judyth Twigg, especialista en salud global enfocada en Rusia.

Y como lo menciona Twigg, el negar la fórmula rusa es en especial un problema, ya que, a diferencia del resto de las no autorizadas, ha sido una de las más distribuidas en el mundo llegando a un total de 70 países incluyendo México.

“Si bien Rusia ha estado culpando a la ‘política’ de la Unión Europea al no reconocer la Sputnik, será mucho más difícil hacerlo con la OMS, una organización que en general ha estado en muy buenos términos con el país”, asumió por su parte el periodista Pjotr Sauer, del Moscow Times.

A su vez, la doctora Arlene Ramírez, internacionalista y académica del Tecnológico de Monterrey, agrega que esta restricción no sólo afectará a las personas que ya han sido inmunizadas con esas vacunas, sino en materia comercial a los países que las han autorizado.

“Evidentemente (esta restricción) también tiene tintes políticos, pero el hecho de que haya compromisos internacionales a través de tratados comerciales y en los cuales no había consideraciones sanitarias, hoy abre la puerta a disputas importantes. Ahora para el intercambio de mercancías o el flujo de capital se tiene la misma logística que implica para un inversionista moverse de un país a otro, requiere permisos sanitarios”, menciona.

Y aunque hasta el pasado viernes el gobierno federal de Estados Unidos no había especificado el periodo en el que esta restricción estaría vigente, la doctora Ramírez asegura que podría ser temporal debido a las investigaciones que se vayan dando en torno a todas las dosis.

Desde esa perspectiva, la lista de las vacunas no autorizadas en la Unión Americana puede cambiar en cuestión de meses, siempre y cuando las organizaciones médicas y científicas las avalen.

Rechazar vacunas, Una medida universal

Supervisando el comportamiento que el nuevo virus ha tenido hasta el momento con el desarrollo de distintas variantes, con el tiempo no sólo se espera que Estados Unidos sea el único país en aprobar y rechazar distintas vacunas, sino otras naciones.

“No solamente lo vamos a ver en Estados Unidos, también en Europa se va a dar un tema de selección no sólo de la vacuna, sino posiblemente de la atención médica que tengan los viajeros, ya sean inversionistas, turistas o gente que migra”, dice Ramírez.

Ante ese escenario, se prevé que con los avances científicos y la identificación concreta del virus, a nivel global se llegue a la indicación de una única fórmula que sea aceptada mundialmente para así evitar más restricciones.

“Mientras más se amplíe el espectro de conocimiento respecto al virus, a lo mejor estas diferencias se irán superando y los criterios médicos se podrán homologar para tener un protocolo estandarizado y también una investigación más transparente, contundente y certera a nivel mundial”, añade la catedrática.

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