85%

es el nivel de popularidad de Vladimir Putin

El discurso antiimperialista contra Estados Unidos (EU) que usa el presidente Nicolás Maduro no convence a todos los venezolanos.

A pesar de la estrategia que Maduro sigue desde el lunes, cuando EU declaró a Venezuela una “amenaza a la seguridad nacional”, los venezolanos aún aman el béisbol y Miami.

El Pew Research Center demuestra en una encuesta que el 62 por ciento de los venezolanos tienen una “opinión favorable” de EU pese al conflicto entre el régimen chavista y la administración del presidente Barack Obama.

Esto a pesar de que 69 por ciento de los venezolanos rechazan las sanciones que la Casa Blanca impuso a siete funcionarios allegados a Maduro y 72 por ciento no están de acuerdo con que el gobierno estadounidense reaccione ante la crisis del país, según la encuestadora de Caracas Datanálisis.

Expertos explican que esto se debe a que los venezolanos tienen una mala imagen de los políticos estadounidenses, pero en realidad gustan de la gente, lugares, pasatiempos y productos que vienen de aquel país.

“La propaganda antiimperialista del gobierno no genera mucho impacto en la gente”, expuso a BBC Mundo el historiador Omar Galíndez.

“Acá no hay antiamericanismo; incluso hay simpatía con la clase media estadounidense que ha sido explotada por el poder del gobierno”.

Maduro insiste

Pese a estas estadísticas y a tener un nivel de aprobación de apenas 22 por ciento, el mandatario venezolano es fiel a su teoría de que todo es un complot de EU.

Incluso, algunos analistas han expresado su temor de que las sanciones de Washington impulsen al régimen chavista, aumenten la popularidad del presidente y distraigan de la crisis. 

Pero otros expertos creen que, ante la aguda escasez que sufren los venezolanos, ahora es más difícil que nunca que el presidente use a EU como excusa.

“Maduro regularmente culpa del pésimo panorama económico de su país a la intervención estadounidense”, publicó Foreign Policy, “y a infundamentadas teorías de conspiración sobre un ‘interminable golpe de Estado promovido desde EU’.

“(Pero) hasta ahora, no está claro qué es lo que está consiguiendo al repartir las culpas”. 

A diferencia de lo que acontece en Venezuela, el presidente Vladimir Putin ha usado con éxito su retórica antiestadounidense.

Las sanciones que Estados Unidos ha impuesto a sectores financieros y energéticos de Rusia han convencido a los ciudadanos del país euroasiático de que Washington está detrás de los problemas económicos que sufren. 

“Tras un año en el que furiosa retórica se ha soplado a través de los aires de Rusia”, reportó The Washington Post, “el enojo hacia los Estados Unidos está en su peor momento desde que las encuestas de opinión comenzaron a medirlo.

“Desde ordinarios vendedores de la calle hasta el Kremlin, una ola de bilis anti-EU ha barrido el país, lo que sobrepasa cualquier época desde la era de Stalin, dicen analistas”. 

La organización independiente de encuestas Levada Center encontró que 81 por ciento de los rusos tienen una “opinión negativa” de EU, mientras que sólo 13 por ciento dicen tener una “opinión positiva”. 

Estas estadísticas se presentan luego de la crisis diplomática entre Putin y Obama, que comenzó el año pasado, cuando la Casa Blanca impuso sanciones al Kremlin tras la anexión de la península de Crimea y la crisis separatista de Ucrania.

El discurso exitoso de Putin 

Los analistas perciben que el presidente de Rusia tiene mayor éxito que su homólogo de Venezuela al realizar un discurso nacionalista contra EU, en parte gracias a la estrategia que Putin usó en Crimea.

“La mayoría de los rusos han apoyado la anexión, con un incremento en el patriótico fervor que ha impulsado los niveles de popularidad del presidente Vladimir Putin a un máximo histórico (85 por ciento)”, reportó The Moscow Times. 

“Ahora, con el conflicto armado cada vez más caliente en el este de Ucrania y legisladores estadounidenses que impulsan proveer armas a la milicia ucraniana, la opinión popular de Occidente parece que no mejorará pronto en Rusia”. 

Especialistas explican que los rusos ven la injerencia de Estados Unidos como una “amenaza” más real, a diferencia de los venezolanos.

Esto se debe a que Washington ha impuesto sanciones a sectores económicos importantes de Rusia, mientras que en Venezuela se ha enfocado en individuos.