Por primera vez en Estados Unidos, los consumidores sabrán si los alimentos que consumen tienen azúcar añadida.

Como parte de su iniciativa “Let’s Move” (A moverse), Michelle Obama anunció ayer que las etiquetas nutricionales de los alimentos tendrán una nueva apariencia.

Las prioridades han cambiado, mientras que la grasa era el centro de atención hace dos décadas cuando se crearon las etiquetas, actualmente los nutricionistas se preocupan más por el número de calorías consumidas, por lo que ese dato se verá ahora con letras más grandes y en negritas.

Según los cambios propuestos por el gobierno de Barack Obama, el tamaño de las porciones también se actualizará para ser más realista. Una porción de helado, por ejemplo, se duplicará para llenar una taza, adaptándose a lo que la gente consume realmente.

El objetivo es que el público comprenda cuántas calorías hay en las porciones que realmente consumen. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EU (FDA) dice que, por ley, las porciones deben basarse en el consumo real y no el consumo ideal.

Las nuevas etiquetas demorarán algunos años, pues la FDA recibirá comentarios sobre la propuesta durante 90 días y su decisión definitiva podría demorar otro año. Una vez aprobada, la agencia ha decidido dar a la industria dos años para cumplirla. 

(Fuente: AP)