Las elecciones regionales de Madrid, España, dejaron cambios radicales, movimientos que, hasta el pasado 4 de mayo, casi nadie esperaba. Uno de ellos fue sin duda la victoria rotunda de la derecha, y otro, la renuncia de Pablo Iglesias a todos sus cargos políticos.

Según los resultados de la jornada electoral, la coalición que aún representa Iglesias, Podemos/ Izquierda Unida (IU), obtuvo sólo el 7.21 por ciento de los votos, lo que lo llevó a conseguir 10 escaños de los 136 competidos.

El Partido Popular (PP), por su parte, ganó 44.73 por ciento de los votos y 65 escaños, convirtiéndolo en el grupo político con más oportunidades de llegar a una mayoría absoluta.

Al ver estos resultados, fue el mismo líder izquierdista quien admitió que su presencia no contribuye a sumar, que no es una figura política que pueda ayudar a que en los próximos años su partido consolide un peso institucional ante la derecha.

“Me siento muy orgulloso de haber sido útil para mi formación política y para mi país dentro de estos años, muy orgulloso de haber servido como vicepresidente del gobierno, pero cuando uno deja de ser útil, tiene que saber retirarse”, enfatizó Pablo en conferencia de prensa.

Ante sus declaraciones, Arlene Ramírez, doctora en Relaciones Internacionales y académica de la Universidad Iberoamericana, asegura que ese fue un acto de mucha valentía y congruencia. Pero además, al hacerlo, Iglesias sólo reafirmó el mensaje que tiene su movimiento.

De acuerdo con los compromisos éticos de Podemos, todos sus integrantes deben comprometerse a trabajar en favor de recuperar la soberanía popular y la democracia, una ideología que Pablo impulsaba desde la fundación del grupo en 2014.

De ese modo, siguiendo sus propios reglamentos, el izquierdista decidió dejar de ser un “tapón” para la renovación de su partido, y así dejar todo en manos de los nuevos líderes.

“Creo que esta decisión (de dimitir) parece muy dura si pensamos en que, finalmente, Pablo Iglesias es un hombre que ha buscado un espacio para consolidar una presencia política, pero entendió que los partidos políticos se van añejando y a veces los mismos líderes no dejan que las estructuras se renueven, como ocurre en muchos países”, asegura Ramírez.

Así también, el doctor Bernardino Esparza, académico en la Universidad La Salle, comparte que la postura de Iglesias sin duda representa un ejemplo para lo que en otros Estados debe pasar, el que los políticos acepten cuándo es momento de renunciar.

“Eso sin duda es un ejemplo, y ha sucedido mucho en las elecciones españolas. Es parte de una forma democrática que bastantes políticos en América deberían retomar”, señala.

Pablo Iglesias, el líder de la oposición

Durante su conferencia ante la prensa, Pablo Iglesias dejó en claro que, aunque dejará la política entendida desde los partidos y de manera institucional, seguirá comprometido con su país, una declaración que le puso fin a su carrera como representante social, pero no como líder de opinión ni observador ante los nuevos y próximos líderes gubernamentales.

La doctora Arlene Ramírez considera al respecto que, tras su dimisión, a Iglesias se le podría ver como un impulsor de movimientos sociales, como una oposición sin sostener un cargo político en específico.


Él no va a dejar de ser un personaje político, un contrapeso importante (…) Entonces, creo que se convertirá en este líder político que genera contrapesos, que impulsa la generación de nuevos cuadros, que dará peso en el análisis político interno

Arlene Ramírez

Doctora en Relaciones Internacionales

“Además, en los tiempos que se avecinan en Europa, se requieren voces que no necesariamente estén en una institución o un partido, sino que puedan darle la oportunidad a la gente de participar”, recalca.

Por su parte, el licenciado Daniel Muñoz, jefe de la carrera de Relaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, admite que aunque es cierto que Iglesias ya dejó de lado sus cargos, aún podría haber posibilidades de que regrese.

“En la historia de España hay varios políticos que se retiran por la puerta grande, pero al cabo de unos años regresan porque de alguna manera su partido los necesita”, opina.

De ese modo, se espera que próximamente sea el mismo Pablo Iglesias quien comparta con la opinión pública su siguiente movimiento, sea fuera o dentro de la política española.

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