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por ciento se ha contraído la economía griega desde 2009 y sigue contrayéndose


"Lo siento, pero Syriza ya no existe”

Yanis Varoufakis

ex ministro
de finanzas griego


"La salida de la crisis no vendrá de forma mágica, pero vendrá"

Alexis Tsipras

Primer Ministro de la República Helénica


Los detractores de izquierda, muchos ex miembros de Syriza, consideran que el tercer rescate que firmó Alexis Tsipras va en contra de la voluntad popular expresada en el referendo del 5 de julio de 2015 

Hace pocos días, y ante un repentino repunte de las derechas en Grecia, muchos daban por muerto a Syriza y a su líder, Alexis Tsipras. 

La firma del tercer rescate financiero para Grecia provocó un cisma al interior del partido de izquierda y Tsipras perdió apoyo de los sectores que deseaban una postura más firme ante los embates de los acreedores europeos. 

Sin embargo, Tsipras tomó un riesgo grande y salió bien librado. La amplia victoria de Syriza – 35 por ciento de los votos– en la elección del domingo pasado le da una nueva oportunidad para retomar un camino que parecía perdido. 

Pero los próximos cuatro años no serán fáciles para el Primer Ministro. 

Tsipras anunció que volverá a formar una coalición con el partido de derecha soberanista, Griegos Independientes. La alianza es necesaria para asegurar 155 de los 300 escaños disponibles en el parlamento y contar con una mayoría que le permita gobernar.

La crisis continua

La elección ha terminado, pero es probable que Grecia vuelva a acaparar los reflectores. Su crisis económica persiste y ya se habla de la posibilidad de un cuarto rescate financiero.

Es probable que la austeridad a la que el ex ministro de finanzas, Yanis Varoufakis, se oponía rotundamente permanezca en vigor y que la condonación de una parte de la deuda externa sea menos generosa de lo que espera el reelecto Tsipras. 

Syriza necesitará que el impulso político de la victoria electoral se transforme en una recuperación más rápida de la economía para poder lograr las metas de crecimiento y reducción del déficit establecidas en el rescate financiero.

Esto es poco probable y tendrán que, contrario a la estrategia de Varoufakis, recurrir a más recortes del presupuesto. La inversión productiva y el crecimiento de la seguridad social no parecen objetivos alcanzables en este momento. 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo predicciones poco halagadoras sobre una completa recuperación, sin una reducción significativa de la deuda de Grecia y confirmó que no contribuirá con el paquete de 86 mil millones de euros a menos de que las propuestas de Europa sean más generosas. 

El ex asesor disiente

Yanis Varoufakis, autor del libro ‘El Minotauro Global’ – dura crítica a los vicios del actual sistema económico mundial – y ex ministro de finanzas de Grecia dijo que las elecciones del domingo anularon la voluntad popular. 

Varoufakis declaró que esta elección cancela el ‘no’ del pueblo a un rescate con muy pocas ventajas para Grecia y además lo legitima. 

Aunque había dicho que no se uniría a Unidad Popular, partido fundado por los disidentes que rechazaron el pacto logrado por Tsipras con la Unión Europea, el ex ministro terminó dando su voto a ese partido de oposición. 

La estrategia de Tsipras

El Primer Ministro griego se mostró optimista con la victoria de Syriza en las elecciones del pasado domingo. 

Otros países europeos que también sufren para pagar sus deudas y que están sometidos a duras políticas de austeridad como Portugal, España e Irlanda celebraron la victoria de Syriza.

Con el triunfo del domingo, Tsipras apostó por desmarcarse de los opositores al rescate, quienes consideraron que el acuerdo resultaba humillante y mucho más estricto que lo que estaban dispuestos a aceptar en una primera instancia. 

A pesar de lo anterior, Tsipras se ha comprometido a proteger a los más vulnerables, luchar por subsanar la deuda pública de Grecia y confía en que una exitosa revisión significará que el dinero prestado por Europa recapitalizará al sistema bancario y sentará las bases para poder salir del atolladero.