LONDRES (AP) — El príncipe Enrique y su esposa Meghan se sumaron el viernes a otros miembros de la familia real en una misa en honor a los 70 años de la reina Isabel II en el trono, realizando su primera aparición pública en Gran Bretaña desde que renunciaron a sus deberes reales hace dos años.

La monarca se ausentó de la misa en la Catedral de San Pablo en Londres, realizada en el segundo día de festividades para celebrar su Jubileo de Platino. La monarca de 96 años ha tenido problemas de movilidad en meses recientes y experimentó “cierta molestia”, después de sonreír y saludar a multitudes de simpatizantes desde el balcón del Palacio de Buckingham el jueves por la tarde.

Los entusiastas de la realeza rápidamente cambiaron su atención hacia Enrique y Meghan, quienes iban de la mano al caminar por el largo pasillo de la catedral acompañados por un oficial militar en una túnica escarlata. Otros invitados voltearon para ver a la pareja tomar sus lugares en la segunda fila, subrayando sus papeles menos destacados como miembros de la familia real fuera de servicio.

El príncipe Carlos, quien representó a la reina, y su esposa, la duquesa de Cornualles, tenían sillas especiales en la primera fila al otro lado del pasillo central. El príncipe Guillermo y su esposa, la duquesa de Cambridge, estaban sentados junto a ellos.

Enrique y Meghan desataron tensiones dentro de la familia real cuando se mudaron a California y firmaron lucrativos contratos con medios de comunicación. La desavenencia se acentuó después de que ellos afirmaron que hubo racismo y acoso dentro de la familia real. Pero volaron a Gran Bretaña para las celebraciones de jubileo, y llevaron a su hijo Archie y a su hija Lilibet, quien nunca había conocido a su bisabuela, la reina.

“Esta es, una vez más, Isabel II tratando de poner un frente unido y reunir a la familia una última ocasión, probablemente, durante su reinado, así que … entregando esto al próximo monarca, ella puede ser vista como que hizo su mejor esfuerzo, al menos públicamente, para tratar de borrar las divisiones que se han creado en la familia en los últimos años”, dijo Ed Owens, autor del libro sobre la familia real y su relación con los medios “The Family Firm: Monarchy Mass Media and the British Public 1932-53″, en una entrevista previa al jubileo.

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La misa de acción de gracias se realizó un día después de que comenzaron las celebraciones con el deslumbrante desfile militar conocido como Trooping the Color, una ceremonia para celebrar el cumpleaños oficial de los soberanos que se realiza desde hace casi 260 años.

Tras el evento, decenas de miles de simpatizantes ovacionaron a Isabel, quien estuvo acompañada por miembros prominentes de la familia real en el balcón del palacio mientras 70 aeronaves militares sobrevolaban para saludarla.

La reina apareció empecinadamente después en un evento fuera de su casa en el Castillo de Windsor para los últimos momentos de un encendido de luces ceremoniales. Moviéndose lentamente y con dificultad, presionó un globo iluminado que hizo que un río de luces se prendieran hacia el Palacio de Buckingham, donde una escultura de árboles se encendió.

Aunque el palacio dijo que disfrutó las festividades, la reina aparentemente decidió que otro viaje de Windsor a Londres el viernes podría ser demasiado. El príncipe Carlos reemplazó a su madre como en la misa, como lo ha hecho últimamente.

Pero la reina figuró en la misa, pues los participantes asumieron que estaba viéndola por televisión.

El arzobispo de York, Stephen Cottrell le habló directamente a ella durante su sermón y bromeando sobre su amor por las carreras de caballos.

“Me temo que no tengo ningún gran consejo para el Derby mañana, pero ya que las escrituras describen la vida como una carrera ante nosotros, permítame observar que su largo reinado refleja la distancia de (el hipódromo) de Aintree más que las carreras de Epsom ….”, bromeó. “Con la fortaleza, a través de tiempos de cambios y retos, alegría y tristeza, usted ha seguido ofreciéndose en servicio a su país y a la Mancomunidad de Naciones”.

“Su majestad, lamentamos que no esté con nosotros esta mañana, pero estamos tan agradecidos de que siga en la silla de montar”, agregó. “Y todos estamos agradecidos de que haya más por venir”.