¿Puede Donald Trump cumplir su promesa de construir un muro a lo largo de los 3 mil kilómetros de frontera entre Estados Unidos y México para impedir la migración irregular? Y lo que es más, ¿puede hacer que México lo pague?

Por supuesto que puede construirlo, pero no es tan sencillo como dice.

Levantar el muro, una iniciativa muy festejada en los actos de campaña del magnate que busca la candidatura presidencial republicana, es una empresa compleja y rodeada de dificultades. En su camino se alzan numerosos obstáculos burocráticos, diplomáticos, ambientales, monetarios y logísticos.

Y obligar al gobierno mexicano a pagar la factura no será sencillo. El Presidente mexicano ha rechazado esa posibilidad.

En primer lugar, un acuerdo de fronteras de 1970 regula la construcción de estructuras a lo largo de los ríos Colorado y Bravo en la frontera mexicana. El texto indica que las estructuras no pueden perturbar el flujo de los ríos, que pasan por Texas y 38 kilómetros en Arizona y definen la frontera entre ambos países, según la Comisión Internacional de Fronteras y Agua, una agencia conjunta estadounidense y mexicana que administra el tratado.

Trump dijo que su muro no tendría que cubrir los 3 mil 379 kilómetros de la frontera, pero aunque se excluyan los tramos bloqueados por accidentes geográficos, sigue habiendo graves problemas.

Además de crear una especie de tierra de nadie entre el muro y la frontera real, un gobierno o el otro tendría que comprar grandes extensiones de propiedad privada, así como tierras de al menos una tribu indígena con territorio a ambos lados de la frontera en el sur de Arizona.

Después están las cuestiones medioambientales. Grupos como Defenders of Wildlife y el Sierra Club presentaron demandas por algunos tramos de la cerca parcial que existe ahora. Y en algunos lugares, la regulación federal podría impedir, o al menos retrasar de forma considerable o aumentar los costos del proyecto.

Suponiendo que Trump pueda sortear todos estos problemas, también debe lidiar con el costo y las consecuencias diplomáticas. (AP)