"Trabajar con el presidente ha sido bastante bueno. Él y su administración se han coordinado con nosotros. Ha sido fantástico.”

Chris Christie

Gobernador de Nueva Jersey


El gobernador de Nueva Jersey, Chris Christie, dijo que el daño en su estado era “incalculable”, ya que en su estado se presentaron fuertes inundaciones

Las precauciones aplicadas días antes a la llegada de Sandy al territorio norteamericano no evitaron lo que muchos temían: el fenómeno meteorológico dejó destrucción y muerte a su paso.

La mezcla de diferentes factores aumentó la gravedad de la catástrofe.

Sandy se combinó con una tormenta proveniente del oeste de Estados Unidos, un frente frío que bajó de Canadáy con la subida de la marea del Atlántico.

Además, el huracán presentó un aumento en la cantidad de precipitación y en su tamaño, producto del cambio climático como lo aseguraron el lunes meteorólogos al sitio Mother Jones.

Las circunstancias en las que ocurrió la tormenta habían sentenciado desde un principio que sería un suceso difícil.

Joel Achenbach de The Washington Post escribió: “La locación era terrible, y el momento igual. 60 millones de personas viven y trabajan en el corredor a donde apuntó Sandy”.

Un desastre con nieve, fuego y agua

La ciudad de Nueva York se convirtió en una zona de desastre.

El centro de Manhattan quedó bajo el agua al igual que los túneles que conectan con los demás distritos.

Mientras tanto, un enorme incendio destruyó 100 casas en un barrio de Queens que se encontraba inundado, lo que complicó los trabajos de los bomberos.

En el Hospital de la Universidad de Tisch fue necesario evacuar a 200 pacientes después de que falló el generador que tenían de respaldo.

Hasta el día de ayer, el número de fallecidos llegó a los 43, muchos de ellos a causa de la caída de árboles, según informó AP.

Al menos 6 millones de residencias y negocios se quedaron sin suministro eléctrico a lo largo de Estados Unidos.

Autoridades neoyorquinas dieron señales de que los daños fueron graves y la recuperación no será del todo rápida.

El alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, anunció que las escuelas no abrirán sus puertas hasta el jueves próximo.

El metro subterráneo, por su parte, será restaurado en al menos cuatro días.
Las comunicaciones se colapsaron en todos los sentidos.

Unos 15 mil vuelos fueron cancelados  sin la certeza de saber cuándo podrán reanudarse.

LaGuardia, Kennedy y Newark, los tres principales aeropuertos neoyorquinos, tuvieron que permanecer cerrados al igual que diversos negocios.

Con Ed., empresa encargada de suministrar electricidad a la ciudad de Nueva York y quien ayer suspendiera sus servicios a fin de evitar daños, reportó que los trabajos de restauración podrían tardar por lo menos una semana.

Por su parte, el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie dijo que el daño en su estado era “incalculable”.

Esto debido a que el río Hackensack se desbordó llenando con metro y medio las calles aledañas.

Otro elemento en esta catástrofe fue la nieve, pues la llegada de Sandy trajo fuertes nevadas a varias partes de Virginia Occidental, dejando varados vehículos en las carreteras interestatales.

El Servicio Nacional Meteorológico de Estados Unidos reportó hasta medio metro de nieve en las regiones montañosas de Virginia.

La ola gélida dejó sin electricidad a 236 mil personas.

Obama vs Romney

La tragedia, aunque fuera de manera indirecta, representó un momento importante para ambos candidatos a la presidencia en su carrera rumbo a la Casa Blanca.

Cada uno siguió con la tarea de atraer a los votantes a través de las tareas que emprendieron para ayudar a las víctimas de Sandy.

Esto no quiere decir que la asistencia que tanto Obama como Romney dieron no haya sido desinteresada.

Más bien, ambos políticos tratan de no cometer un error una semana antes del día decisivo.

El exgobernador de Massachusetts, sabedor de que no podía intervenir de manera directa en las labores de ayuda como puede el presidente, emprendió una serie de actividades para recolectar alimentos enlatados y no perecederos.

El mismo Romney ayudó a cargar el camión que transportaría lo recolectado, así como agradeció a los donantes uno a uno, según informó The New York Times.

Barack Obama dejó de lado su campaña política y pasó a cumplir con su papel de mandatario, administrando la asistencia y monitoreando las horas siguientes a la devastación.

Los próximos días serán decisivos para ambos candidatos, pues un buen trabajo puede representar un paso hacia la Casa Blanca. ¿Quién sacará mejor partida de la tragedia?

El costo de Sandy

A largo plazo, la devastación que la tormenta causó en la ciudad de Nueva York y otras partes del noreste de Estados Unidos apenas mellará la economía del país.

Esa es la previsión de economistas que dicen que el aumento en los precios del combustible y la desaceleración económica marginal de las próximas semanas serán compensados por la inversión en reconstrucción y reparaciones, que contribuirá al crecimiento con el tiempo.

No obstante, el golpe inmediato a la economía podría restarle 0.6 puntos porcentuales al crecimiento económico en el trimestre octubre-diciembre, dice IHS.

Los comercios minoristas, las aerolíneas y las empresas constructoras de viviendas sufrirán algunas pérdidas por inactividad.

Los economistas estiman que los daños de Sandy superarán a los causados por el huracán Irene el año pasado, los cuales sumaron 15 mil 800 millones de dólares.

Sandy presumiblemente se colocará entre los 10 huracanes más costosos en la historia de Estados Unidos, aunque estará muy lejos de los 108 mil millones de dólares que costó Katrina, siendo el peor de todos. (AP)