El expresidente del gobierno autonómico de Cataluña, Carles Puigdemont, está dispuesto a llevar al extremo su desafío al gobierno español en busca de recuperar el cargo del que fue depuesto tras la declaración unilateral de independencia.

Puigdemont insiste en ser investido sin poner un pie en el Parlamento catalán y en gobernar la conflictiva región desde su autoexilio en Bruselas.

En una reciente entrevista con Catalunya Radio, el líder de la coalición Junts Per Catalunya reafirmó su intención de presentarse como candidato a la investidura y asumir el cargo por medio de una ceremonia telemática” desde Bruselas a Barcelona.


Los líderes de ERC, que respaldan públicamente a Puigdemont, estarían buscando forzar con la investidura una nueva intervención por parte de Madrid para presentar su propio candidato al gobierno catalán

Para aumentar la tensión de los últimos días, la Fiscalía General española podría pedir la activación de la orden europea de detención que tiene sobre Puigdemont, en caso de que realice el viaje que tiene previsto hoy a Copenhague, Dinamarca.

El expresidente catalán tiene planeado salir de su autoexilio para participar en un debate sobre el independentismo catalán en la Universidad de Copenhague y mañana martes en una reunión con legisladores daneses.

Según la Fiscalía, será a partir de los reportes policiales del movimiento de Puigdemont cuando se tomará la decisión de pedir formalmente a las autoridades europeas su detención.

Hasta el cierre de esta edición aún no había confirmación por parte del exjefe de gobierno catalán ni de sus colaboradores sobre si suspendería o no su viaje.

De forma paralela, ha trascendido extraoficialmente que el presidente del Parlamento catalán, Roger Torrent, podría anunciar hoy la propuesta de que Carles Puigdemont se presente a la investidura, lo que abriría un nuevo episodio en la crisis.

El pasado viernes, Torrent finalizó las consultas con los líderes de los partidos con representación parlamentaria.

Las dos principales formaciones secesionistas mantienen un pacto electoral para apoyar en conjunto la lista más votada, en este caso Junts Per Catalunya, que superó a Esquerra Republicana (ERC) en los pasados comicios.

Sin embargo, en días recientes ha cobrado fuerza una versión que afirma que los líderes de ERC -si bien respaldan públicamente a Puigdemont- estarían buscando forzar con la investidura una nueva intervención por parte de Madrid para presentar su propio candidato al gobierno catalán.

Ya durante la campaña, ERC se negó a presentar una lista común con Junts para el parlamento confiando en ser la formación más votada y proponer al exvicepresidente Oriol Junqueras como próximo jefe del gobierno catalán, pero la mejor posición de la coalición encabezada por Puigdemont cambió sus planes, ahora podrían aprovechar el conflicto.

Mariano Rajoy, jefe de Estado español, ha dejado claro que en caso de que Puigdemont sea investido por el Parlamento catalán, su gobierno recurrirá ante el Tribunal Constitucional para ilegalizarla, lo que abriría una nueva etapa en el conflicto.


El gobierno de Mariano Rajoy no permitirá la investidura en ausencia y lo más seguro es que llame, en caso extremo, a nuevas elecciones

Actualmente, el gobierno central mantiene su intervención en Cataluña a través del artículo 155 y la postura oficial es que esta injerencia se mantendrá hasta que se haya instalado un gobierno catalán por las vías legales y democráticas y por supuesto con la presencia física del presidente en el Parlamento para la toma de protesta.

Existen otros temas de los que pronto se sabrá su resolución, como la situación legal y parlamentaria de los diputados electos que están en prisión preventiva o los que están en Bélgica con Puigdemont.

La mayoría simple para controlar el Parlamento catalán es de 68 legisladores y las formaciones independentistas cuentan con 70 escaños, aunque entre estos hay al menos ocho cuya situación jurídica es poco clara.

Se espera que la próxima semana el Parlamento catalán convoque a la sesión de investidura, cuyo plazo límite es el 31 de enero.

Presidente en ausencia

El principal motivo del exilio de Puigdemont y su insistencia en gobernar Cataluña a mil 300 kilómetros de distancia es porque sabe que en cuanto ingrese a territorio español será detenido para responder por delitos graves que alcanzan hasta 30 años de cárcel.

El exjefe de gobierno de Cataluña asegura que la distancia no es un impedimento para ejercer el gobierno, pues se apoyaría en la tecnología para gobernar la región, en cambio en caso de ser detenido en España no podría dirigirse a la gente, escribir ni recibir visitas.


“Es evidente que estas no son las condiciones de normalidad que nos gustaría tener, pero desgraciadamente sería mucho más difícil hacerlo desde el Estado español, donde estaríamos en prisión, que hacerlo desde aquí”

Expresidente del gobierno autonómico de Cataluña

Sin embargo, no hay ningún precedente en el país que registre una toma de protesta y un ejercicio de gobierno como el que pretende el líder independentista.

Existen pronunciamientos no sólo del gobierno central, sino incluso de los servicios jurídicos del Parlamento Catalán y del Tribunal Supremo español en el sentido de que sin su presencia física en el Parlamento el día de la investidura, Puigdemont no puede ser nombrado presidente, y en caso de pretenderlo se incurriría en una nueva ilegalidad.

A pesar del desafío de Puigdemont y la reiterativa de ser investido, el que regrese a la Presidencia de Cataluña luce como una opción cada vez más lejana.

Si bien todo indica que tanto Junts Per Catalunya, ERC y la CUP votarán a su favor, el gobierno de Mariano Rajoy no permitirá su investidura en ausencia y lo más seguro es que llame a los líderes parlamentarios para buscar la negociación de un nuevo candidato o en caso extremo se podría llamar a nuevas elecciones.


El gobierno central mantiene su intervención en Cataluña y así permanecerá hasta que se haya instalado un gobierno catalán por las vías legales y democráticas y con la presencia física del presidente en el Parlamento

Lo único hoy es que no se vislumbra una salida al cisma político que se vive en Cataluña, más bien todo lo contrario, el conflicto tiene todos los visos de extenderse por tiempo indefinido.