Con traje negro y camisa blanca, un hombre francés de 63 años se dirigió a sus connacionales confirmando frente a un micrófono lo que ya se sospechaba desde hacía meses. Anunció su candidatura a la presidencia de Francia.

Se trata de Eric Zemmour, un periodista, escritor y fuerte crítico de la política francesa contemporánea, que en abril próximo intentará ganar la primera vuelta de la jornada electoral, para así acercarse al Palacio del Elíseo y ejecutar desde ahí sus propuestas de campaña.

Entre sus principales ideales políticos, está regresar a la Francia de su infancia, donde toda la gente no sólo se comunicaba entre sí en su lengua materna, sino que no estaba tan apegada al comercio e influencia extranjera.

“Ahora se siente como que ya no estás en casa. No has salido de tu país, pero es como si tu país te hubiera dejado. Te sientes como un extraño en tu propia nación. Eres exiliado desde dentro”, narró Zemmour a través de un video.

Con esa ideología, intentará, entre otras cosas, frenar la migración que llega de manera frecuente a través de las fronteras francesas, pues para él los inmigrantes son parte de la causa de todos los problemas de su país, principalmente en lo económico y social, alejando a la gente de sus raíces.

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Esta postura hacia la comunidad migrante le ha traído distintos problemas, pues tan solo en septiembre de 2020 declaró en un programa de la televisora CNews que los niños migrantes “son ladrones, asesinos y violadores”, comentario que le hizo ser llamado a un juicio, al cual no apareció.

Ante su imagen y postura política, otros candidatos ya han hablado de ello, principalmente Marine Le Pen, quien ha dejado en claro que Zemmour “es tan excesivo” en su manera de presentar las cosas, que las propuestas del resto de los participantes a las elecciones presidenciales parecen algo “serio y razonable”.

Sobre su aprobación electoral, el pasado 29 de noviembre una encuesta realizada por Ifop registró que Zemmour obtendría entre el 14 y 15 por ciento de los votos en abril próximo; Le Pen, entre el 19 y 20; y el actual presidente, Emmanuel Macron, se llevaría la primera vuelta de las elecciones con hasta el 28 por ciento.

Respecto a las propuestas del conservador, la maestra Norma Soto Castañeda, internacionalista de la Universidad La Salle, asegura que son difíciles de concretar, principalmente en la que se centra en restaurar a Francia de la herencia que le han dejado los migrantes.

Para ella, lo más complicado para Zemmour, si gana la presidencia, es cambiar la idea que tienen las comunidades extranjeras que viven en Francia, como los musulmanes o africanos, por ejemplo, porque ya están acostumbrados a su cultura.

“La política migratoria que generaría le restaría popularidad con los migrantes que ya viven en el país, pero tal vez algunos franceses de nacimiento lo vean como algo positivo, y en ese sentido sea para ellos un buen candidato”, agrega.

Bajo esa línea, en caso de modificar su propuesta migratoria, este candidato aún puede sorprender en 2022, e incrementar para entonces su aprobación electoral durante los próximos cuatro meses que le quedan de campaña.

El as de sus contrincantes

Para intentar que el derechista Eric Zemmour no tome la delantera en la jornada general, sus opositores políticos deberán reforzar sus propuestas, principalmente en los rubros que los franceses, desde civiles hasta empresarios, están tomando más en cuenta.

De acuerdo con la encuestadora Ifpo, los temas económicos y de empleo son los que se esperan escuchar durante las campañas presidenciales, sobre todo luego de registrarse que con la llegada de la pandemia uno de cada tres franceses ha sufrido una pérdida de ingresos.

Además, según la fundación Secours Catholique, dedicada a combatir la pobreza en el país europeo, 22 por ciento de los hogares no tiene ningún recurso financiero, mientras que un tercio de las personas carece de acceso a una vivienda estable.

En ese sentido, la maestra Soto Castañeda resalta que los candidatos políticos deben tomar en cuenta un plan nacional, a través del cual promuevan el desarrollo interno de Francia para reforzar aún más su nivel económico.

“Deben enfocarse en una política nacional-industrial que apoye a las pymes y a su vez genere empleo. Por otro lado, establecer nuevas normativas en cuanto a los inmigrantes, porque Francia es uno de los países favoritos de muchas personas en el mundo. Así como Estados Unidos, Francia es el centro por excelencia donde los migrantes quieren estar”, apunta.

De ese modo, se espera que en el corto plazo el resto de las opciones presidenciales den a conocer sus propuestas en torno al impulso económico nacional a fin de combatir el desempleo, así como sobre el apoyo que le dará a las minorías.