WASHINGTON (AP) — Un panel consultivo del gobierno federal respaldó el jueves el uso generalizado de la vacuna de Pfizer contra el coronavirus, poniendo al país a sólo un paso de lanzar una enorme campaña de inoculación contra el brote que ha causado la muerte de casi 300.000 estadounidenses.

Las inyecciones pudieran comenzar en unos días, dependiendo de qué tan pronto la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) apruebe la recomendación emitida por sus asesores expertos, como se prevé.

En una votación de 17 a favor y 4 en contra con una abstención, el grupo consultivo concluyó que la inoculación de Pfizer y su socio alemán BioNTech parece segura y efectiva contra el coronavirus en personas de 16 años y mayores.

Se le dio el respaldo pese a interrogantes sobre las reacciones alérgicas de dos personas que recibieron la vacuna esta semana en Gran Bretaña, el primer país en comenzar las inoculaciones de Pfizer-BioNTech.


Aunque aún hay cosas que se desconocen sobre la vacuna, en una emergencia “la cuestión es si se sabe lo suficiente” para ir adelante, dijo el doctor Paul Offit, del Hospital Pediátrico de Filadelfia, un miembro del panel que concluyó que los beneficios potenciales pesan más que los riesgos.

La revisión independiente por un grupo de expertos no gubernamentales en el desarrollo de vacunas, enfermedades infecciosas y estadísticas médicas era considerada clave para aumentar la confianza de los estadounidenses en la inocuidad de la vacuna desarrollada a una velocidad vertiginosa, menos de un año después de que se identificase al virus.

La decisión fue tomada en un momento en que los casos de coronavirus alcanzan niveles récord en Estados Unidos, donde el número de muertes en un día estableció un récord al sumar 3.100 el miércoles.

Pfizer ha dicho que tendrá unos 25 millones de dosis de la vacuna que requiere dos inyecciones para Estados Unidos al final de diciembre. Pero los suministros iniciales estarán reservados principalmente para trabajadores de salud y residentes de hogares de ancianos, a los cuales les seguirán otros grupos vulnerables, hasta que el incremento en la producción permita que las vacunas estén disponibles bajo demanda, algo que probablemente no sucederá antes de la primavera boreal.

Los expertos estiman que al menos 70% de la población del país tiene que estar vacunada para conseguir inmunidad colectiva, el punto en que el virus puede ser mantenido bajo control. Eso significa que pudieran pasar varios meses antes que las cosas comiencen a regresar a la normalidad y los estadounidenses puedan dejar de usar sus mascarillas.

La semana próxima la FDA va a revisar una segunda vacuna, de Moderna y los Institutos Nacionales de Salud, que parece ser tan eficaz como la de Pfizer-BioNTech. Una tercera candidata, de Johnson & Johnson, que requeriría una sola dosis, está en proceso. Además de ellas está la vacuna de AstraZeneca y la Universidad de Oxford.

Ahora todas las miradas están puestas en los científicos de la FDA que tomaran la decisión final sobre si se autoriza la inoculación en gran escala con la vacuna de Pfizer-BioNTech. Los reguladores de Gran Bretaña y de Canadá la han aprobado ya para su uso en sus países. Y el presidente Donald Trump y la Casa Blanca se han quejado durante semanas del ritmo de la cuidadosa evaluación de la FDA.

“Los estadounidenses quieren que hagamos una revisión científica, pero pienso que también quieren que nos aseguremos que no estamos perdiendo el tiempo con papeleo en lugar de proceder con la decisión”, dijo el comisionado de la FDA, Stephen Hahn, antes de la reunión.

Representantes de Pfizer dijeron que no han detectado indicios de reacciones alérgicas en sus pruebas. Pero algunos de los asesores de la FDA temen que la advertencia británica haga que millones de estadounidenses con alergias no se vacunen, y pidieron más estudios para resolver el asunto.