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De Oriente Medio tiene una visión favorable de Rusia y su presidente

La Rusia que percibe el mundo y la que lidera Vladimir Putin son dos naciones completamente diferentes. 

Mientras el extranjero lo ve con desprecio, el mandatario goza de alrededor de 83 por ciento de popularidad en su país, la cifra más alta que ha tenido en años. 

Incluso, la revista Time lo calificó en su portada del 19 de mayo como un Zar ruso moderno por el inmenso poder que tiene y su conservadurismo.

La anexión de Crimea parece haberle ayudado más de lo que los ojos externos lo juzgaron. 

Pero lo cierto es que este fenómeno en Rusia llama la atención al mundo. En los últimos meses, las leyes que se aprueban en el país se parecen cada vez más a prohibiciones. 

Y aunque ante la visión ajena pareciera que el Kremlin solo da pasos de cangrejo, esto parece gustarle a sus ciudadanos. 

Y por más que el resto del globo podría dejar a los rusos vivir a su antojo, mientras no continúen apoderándose de Ucrania, los reflectores internacionales se dispararán hacia Rusia a partir de ayer.

Después de haber recibido de la presidenta Dilma Rousseff las llaves del Mundial, la comunidad está atenta a los movimientos que se hagan en el país y de qué tantas libertades se gozará al asistir al torneo. 

Pero como si supiera lo que viene, el líder ruso dijo el pasado viernes que quien desee ir a vivir la fiebre del futbol a su país en el 2018 no necesitará una visa. 

“Esto le permitirá no solo a los participantes, como atletas, árbitros, entrenadores y otros, pero también a los fanáticos a visitar Rusia sin una visa justo antes y durante la competencia”, afirmó el mandatario que llegó el pasado jueves a Cuba. 

“Haremos todo lo posible por darle al mundo una celebración del futbol inolvidable y demostrarle la genuina hospitalidad rusa”, añadió. 

¿Acción y reacción?

La reciente hospitalidad del presidente puede deberse a las recientes críticas y quejas que pedían quitarle el derecho de organizar la próxima Copa del Mundo.

Y es que sus acciones en el país le han costado caro al presidente en la moneda extranjera.

El año pasado, se aprobó una ley que prohibe la propaganda homosexual, lo que ha desatado desde entonces una serie de protestas por parte de la comunidad LGBT y escándalos de represión a estos por parte de los antigay. 

En febrero, la Administración de Putin prohibió la venta, fabricación e importación de ropa interior que tenga menos de 6 por ciento de algodón.

Y el pasado 2 de julio, en un intento de purificar el lenguaje, entró en vigor la ley que prohíbe las groserías de las artes, libros, medios y otras manifestaciones públicas. 

Pero todo esto, aunque haya causado protestas aisladas, jamás ha disminuido la popularidad de Vladimir Putin. 

Y las puertas continúan cerrándose. 

“El régimen de Putin ha aprovechado para hacer uso del conservadurismo social mediante la imposición de todo tipo de restricciones a la vida privada”, indicó la revista The New Yorker el pasado 9 de julio. 

“Las figuras públicas se han apresurado para pedir la prohibición de cualquier cosa que huela a la occidentalización”, añadió el medio. 

La nueva medida, que intenta un legislador nacionalista ruso, atenta directamente contra Apollo.

Roman Khudyakov postuló una moción al Banco Central para retirar del billete de 100 rublos la imagen de la estatua de Apollo del Teatro Bolshoi. 

La imagen por la que propuso fuera sustituido podría ser de Crimea, anexada en marzo a Rusia. 

“Como los billetes de esta denominación llegan a menudo a las manos de los niños, solicito encarecidamente su ayuda para cambiar el diseño del billete del banco”, escribió Khudyakov en la carta a la institución. 

“El billete de 100 rublos con la imagen de Apollo es básicamente un producto impreso y puede ser considerado como ‘información de naturaleza pornográfica’”, insistió el abogado ruso Pavel Ivchenkov.

Sin embargo, “es muy difícil que el Banco Central acepte el costo financiero de reemplazar el billete”, aseveró Ivchenkov. 

Y es que este “ataque del legislador al billete fue difícilmente una broma. Fue, más bien, un pieza con tendencia anti-liberal que ha dominado el escenario ruso desde que Vladimir Putin regresó al Kremlin”, informó The New Yorker. 

Ícono conservador 

Sí, el mundo cada día es más liberal. Y puede que por ello los rusos desencajen en la visión del mundo.

“Los rusos son muy tradicionalistas y Putin quiere ser el jefe de este mundo que respeta el orden tradicional”, aseguró el politólogo Philippe Stoesslé a Reporte Indigo el pasado m ayo.

Rusia es un país que acepta a Putin, así como apoya al padre Alexander Shumsky al denunciar que la Copa Mundial es una “abominación homosexual” por los coloridos zapatos que utilizan los jugadores. 

Puede que lo que falte en la ecuación sea la comprensión universal. Pues los daños que hace Putin a nivel mundial, parecen ser los únicos que afectan su imagen de líder. 

Leyes ¿retrógradas?

> Ley de prohibición de propaganda homosexual
> Ley que prohibe la distribución de ropa interior que contenga menos de 6 por ciento de algodón
> Ley que, para purificar el lenguaje, veta todas las groserías de las artes (cine, literatura, etc.)
> Propuesta para eliminar el billete de 100 rublos.