“Las finanzas tienen que ser más incluyentes”, sostuvo ayer Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), durante el Foro Internacional para la Inclusión Financiera que se llevó a cabo en la Ciudad de México. Por su parte, Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, declaró que es necesario democratizar el acceso a los servicios bancarios. 

Sin embargo, la tendencia global en el mundo de las finanzas apunta hacia la disminución de la transparencia y la inclusión.

Y es que, la semana pasada, el grupo en pro de la transparencia WikiLeaks filtró el borrador secreto del Acuerdo del Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés), que busca socavar las regulaciones gubernamentales del sector financiero, muchas de ellas establecidas tras la crisis de 2008.  

TISA, acuerdo en el cual participan 50 países –incluyendo a México–, y que cubriría el 68 por ciento de los servicios financieros a nivel global, tiene como objetivo reinstaurar el modelo extremo de desregulación de la década de los 90, que justamente causó la debacle financiera de 2008. 

El documento que difundió WikiLeaks busca prevenir que los estados signatarios puedan reformar sus marcos regulatorios.

Negociación secreta

Uno de los aspectos más preocupantes es que hasta ahora las negociaciones del tratado se han llevado a cabo a puerta cerrada. Además, el borrador estipula que los documentos de apoyo deben permanecer  secretos por cinco años una vez que se promulgue el acuerdo, el cual ha sido impulsado principalmente por Estados Unidos y la Unión Europea. 

“El TISA está siendo promovido por los mismos gobiernos que instauraron el modelo fallido de (des)regulación en la Organización Mundial de Comercio, y el cual ha sido responsable de causar la crisis financiera global”, declaró a WikiLeaks el profesor Jane Kelsey de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda. 

 “TISA fue diseñado con base en una colaboración muy cercana con el sector financiero internacional, cuya avaricia e imprudencia ha sido culpable de sucesivas crisis, y que continúa acaparando la toma de decisiones dentro de las instituciones multilaterales”, agregó. 

Así que, mientras los líderes internacionales hablan de inclusión y democracia en el mundo de las finanzas, son ellos mismos, quienes sin rendir cuentas al público, se preparan para otorgar marcos regulatorios que permitan a los grandes bancos continuar con sus riesgosas y depredadoras prácticas.