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Dilma está a un paso de la destitución

Indigo Staff

La Cámara de Diputados de Brasil votó ayer a favor de llevar a la presidenta, Dilma Rousseff, a juicio político, asestando un duro golpe a la mandataria, quien en repetidas ocasiones ha dicho que el movimiento en su contra era un “golpe de Estado”.

La medida pasó luego de que al menos 342 de los 513 diputados votaran a favor. Varios legisladores aún no votaban al cierre de edición, por lo que el conteo final podría contar con un margen mucho más amplio a favor de la oposición.


Abr 18, 2016
Lectura 4 min

"Manifestantes antigobierno han seguido el proceso de cerca.En Europa cambian de gobierno cuando no cuenta con la mayoría. El gobierno no la tiene. No tiene los medios para gobernar”  

- Luiz Carlos Hauly

Diputado del Partido de la Social Democracia Brasileña

La Cámara de Diputados de Brasil votó ayer a favor de llevar a la presidenta, Dilma Rousseff, a juicio político, asestando un duro golpe a la mandataria, quien en repetidas ocasiones ha dicho que el movimiento en su contra era un “golpe de Estado”.

La medida pasó luego de que al menos 342 de los 513 diputados votaran a favor. Varios legisladores aún no votaban al cierre de edición, por lo que el conteo final podría contar con un margen mucho más amplio a favor de la oposición.

 Si los senadores votan a favor de sostener un juicio, Rousseff sería suspendida y el puesto pasaría a manos del vicepresidente Michel Temer. 

Un aliado cercano de la Presidenta lamentó que muchos de los colegas de Rousseff la “traicionaron”. 

“Fue un efecto rebaño, y muchos (legisladores) nos traicionaron. Fue una doble derrota”, lamentó el legislador Orlando Silva, del Partido Comunista Brasileño.

Luego de más de 40 horas de debate que inició el viernes, los legisladores de la Cámara Baja del Congreso comenzaron a votar uno a uno la tarde de ayer, la culminación de meses de jaloneos políticos que exhibieron la profunda división política en la nación más grande y la economía más poderosa de Latinoamérica.

El presidente de la Cámara, Eduardo Cunha, quien encabeza el movimiento de juicio político, llamó uno a uno a los otros 512 diputados, dándoles tiempo para hablar antes de votar. Luego de cada voto se escucharon aplausos y abucheos, mientras los legisladores veían la pizarra con el conteo de sufragios.

Luiz Carlos Hauly, diputado del Partido de la Social Democracia Brasileña, el principal opositor, dijo que Dilma Rousseff tenía que irse.

“En Europa cambian de gobierno cuando no cuenta con la mayoría”, afirmó. “El gobierno no la tiene. No tiene los medios para gobernar”.

Simone Morgado, miembro del partido Movimiento Demócrata Brasileño, dijo que quienes proponen el juicio político intentan derrocar a una Presidenta electa democráticamente. 

“Dado que Dilma no cometió ningún delito, como muchos en esta Cámara, que no tiene vergüenza, voto que ‘¡no!’’’, dijo. 

La sesión extraordinaria es la conclusión de meses de pugnas, que prácticamente han paralizado al gobierno y dividido al país.

Apoyo y condena

Afuera de la Legislatura, oleadas de manifestantes a favor y en contra del juicio político se lanzaron hacia la capital, Brasilia, provenientes de todo el país. Un muro de metal de más de un kilómetro de extensión fue instalado a fin de mantener a los dos grupos separados por seguridad.

La Presidenta de Brasil afronta el juicio político por las acusaciones de que incumplió las normas fiscales. Sus detractores describen una contabilidad de prestidigitadora que pretendía frenar un descenso de popularidad de su gobierno, en medio de una economía en crisis y con un escándalo de corrupción tan grande que ha golpeado a figuras políticas y empresarios.

Rousseff niega cualquier mala práctica y afirma que Presidentes anteriores han utilizado técnicas de contabilidad similares. Las acusaciones, afirma, forman parte de un “golpe” encabezado por la élite tradicional de Brasil para arrebatar el poder al izquierdista Partido de los Trabajadores, que ha gobernado el país durante los últimos 13 años. (AP)

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