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Argentinos fallecieron en el enfrentamiento de 1982

De una reunión que involucre al Papa Francisco y a la reina Isabel se espera el más alto nivel cordialidad. Y así sucedió. 

Ayer, ambas figuras se reunieron en la residencia privada del Pontífice, en el Vaticano. Allí compartieron té e intercambiaron regalos. 

Sin embargo, este encuentro revivió en muchos la guerra que estalló en 1982 entre el Reino Unido y Argentina por las islas Malvinas. 

32 años han pasado desde que fallecieron 649 argentinos en el enfrentamiento que detonó cuando el país sudamericano reclamó la propiedad de la tierra y envió soldados, quienes se enfrentaron a un equipo enviado por la “dama de hierro”, Margaret Tatcher. 

Y como fieles patriotas, tanto el Papa como la reina estiran a favor de su país. 

En 2012, cuando Jorge Mario Bergoglio era cardenal aseveró que los soldados que murieron en las Malvinas los hicieron para “defender a su madre, su patria y reclamar lo que es suyo”. 

Mientras la reina, en 2013, afirmó que su Gobierno garantizaría la seguridad de todos sus territorios en ultramar incluyendo las islas. 

Pero al pararse de frente ambos se aseguraron que sus sentimientos se quedaran castigados en sus patrias. 

“El Vaticano fue muy claro con nosotros (…), que su posición de neutralidad en este tema se mantiene vigente”, dijo el embajador británico, Nigel Baker, en una entrevista radial. 

Agregó que la reina buscaba entender de Francisco el rol de la fe en el mundo.

Pero esta fue la excepción a la regla. En eventos pasados, el Pontífice ha generado controversia por emitir opiniones sobre la política y la corrupción de varios países. 

Genio y figura, hasta la sepultura. Bien aplicado ayer por Francisco e Isabel, que a pesar de la guerra por las Malvinas, mantuvieron una reunión estrictamente religiosa