Anuncios antiislámicos que pretenden ‘demostrar la realidad’ se exhibirán en el transporte público de la ciudad de Nueva York


"Que la gente en Alemania se sienta amenazada y abusada por su apariencia judía o su apoyo a Israel es un escándalo indignante que no vamos a aceptar"

Angela Merkel

Canciller de Alemania

http://youtu.be/TZZNhghGVoQ

El gigante dormido en Europa despertó de nuevo. Después de años de esfuerzos de los gobiernos por mejorar la situación postguerra para los judíos, el antisemitismo está de vuelta. 

El conflicto entre Palestina e Israel causó el estallido de una bomba en el Continente Europeo que genera preocupación, sobre todo en el Gobierno alemán. 

“La crítica legítima a las acciones políticas de un gobierno, ya sea al nuestro o el del Estado de Israel, está bien. Pero si se utiliza como un pretexto para el odio hacia otros, odio a los judíos, entonces se convierte en un mal uso de nuestros derechos básicos de libre opinión y reunión”, resaltó la canciller alemana, Angela Merkel, el pasado 14 de septiembre. 

La mandataria se expresó de los aproximadamente 100 mil judíos que viven en su país como un “tesoro nacional”. 

“Muerte a los judíos”, “gas a los judíos” gritan en contraparte algunos manifestantes propalestinos en Alemania, Bélgica y Francia. 

El odio se ha incrementado a tal punto que los crímenes antisemitas cometidos en lo que va de año exceden el total del 2013. En mayo, cuatro judíos resultaron heridos en un ataque en Bruselas. Jóvenes que protestaban contra Israel destruyeron una farmacia de Paris que pertenece a un judío. Y la lista continúa. 

“Estos ataques dispersos han levantado una alarma sobre cómo está cambiando Europa y si sigue siendo un lugar seguro para los judíos. Un creciente número de estos está migrando a Israel. Otros, describen zonas ‘impenetrables’ en distritos musulmanes de varias ciudades europeas a la que los judíos no se atreven a viajar”, informó The New York Times el pasado 23 de septiembre. 

Pero la exclusión no es solo social. Muchos judíos aseguran que, incluso, los aislan en la política. 

“Algunos partidos políticos de izquierda son antiIsrael. Algunos partidos de derecha, varios con orígenes antisemitas, son extremistas y antiinmigrantes”, añadio el Times. 

Miedo y tensión

En tiempos de Adolfo Hitler, los judíos le temían a los alemanes y las acciones que estos iniciaron en contra de ellos con el objetivo de “limpiar la raza”. 

El Tercer Reich dejó de dominar Alemania, pero los judíos siguen viviendo con “miedo”. 

Sobre todo, a raíz del desatado conflicto entre Israel y Palestina. 

“La tensión entre musulmanes y judíos es un problema real, uno que se ha dejado pasar  debajo de la mesa por mucho tiempo, pero un problema aun más grave es la tendencia de los políticos de jugar con este odio entre judíos y musulmanes para su propio beneficio”, informó Foreign Affairs el pasado 17 de septiembre. 

“La verdadera pregunta sobre el futuro de Europa no es si los inmigrantes musulmanes aprenderán a tolerar a los judíos, sino, si la mayoría de países como Suecia, Italia y Polonia aprenderán a tratar a los musulmanes y judíos como parte de la nación”, añadió el medio. 

Pues hasta ahora, muchos de los miembros de estas religiones se ven en la necesidad de ocultarla para no sufrir consecuencias discriminatorias.

Según un estudio, 40 por ciento de los judíos en Europa prefieran esconder su religión, lo que es notable cuando se niegan a inscribir a sus hijos en escuelas judías. 

De acuerdo con Israel Today, el rabino Menachem Margolin, director de la Asociación Judía Europea, asegura que estas cifras se deben a la fuerza que han tomado los movimientos extremistas, la creciente islamización y la guerra de Israel contra Hamas. 

Todos pagan 

Mientras tanto, del otro lado del planeta, en Nueva York, el antisemitismo se convierte en antiislamismo.

A partir del próximo 29 de septiembre, alrededor de 100 autobuses y 2 vagones de metro de la ciudad estadounidense se vestirán con la publicidad pagada por la Iniciativa Americana para la Defensa de la Libertad (AFDI, por sus siglas en inglés), que se rige bajo el eslogan: “no es islamofobia, es islamorealismo”. 

La campaña, le costó al “grupo antimusulmán cerca de 100 mil dólares” y pretende “decir las verdades que el Gobierno de Estados Unidos y los medios han ocultado”, indicó PolicyMic el pasado 23 de septiembre. 

“La pregunta aquí es cuáles serán las consecuencias de esta publicidad postulada en tiempos como estos. Tenemos a personas ignorantes caminando y esperando actuar con su odio hacia los musulmanes. No necesitamos anuncios alrededor de la ciudad de Nueva York que traten de relacionar al Islam con ISIS”, afirmó Linda Sarsour, directora ejecutiva de la Asociación Árabe-estadounidense.