"Esto es una persona, un voto, pero no existe una elección. Tienen lo mismo en Corea del Norte, pero no se le puede llamar democracia"

Emily Lau Wai-hing

Presidenta del Partido Demócrata


"La decisión no nos deja espacio para luchar por un sistema genuinamente democrático, comenzaremos nuestra campaña"

Joseph Cheng

Coordinador de la Alianza por la Verdadera Democracia


"Hemos luchado por la democracia por más de tres décadas. Hemos tolerado un gobierno antidemocrático por 15 años"

Lam Cheuk-ting

Presidente ejecutivo del Partido Demócrata

http://youtu.be/XdZXNbrVkKI

En China todo se maneja bajo los términos del Gobierno, y ni Hong Kong ni la comunidad internacional deben olvidarlo.

Poco les duró la esperanza a los residentes de Hong Kong de poder elegir a su propio líder después de que Beijing “aceptara el domingo el principio de que el próximo líder sea elegido por sufragio universal en 2017, aunque limitó el número de posibles candidatos a dos o tres y determinó que deberán pasar el filtro de un comité consultivo”, informó ayer ABC. 

Esta elección será la primera en la que el presidente ejecutivo de la “región especial administrativa china” será elegido directamente por los votantes. 

Pero para ellos, la imposición de los candidatos por el Gobierno no se aleja de un comunismo disfrazado de democracia. 

“Esto es una persona, un voto, pero no existe una elección. Tienen lo mismo en Corea del Norte, pero no se le puede llamar democracia”, dijo a AFP Emily Lau Wai-hing, presidenta del Partido Demócrata. 

Tras la decisión tomada por China, los activistas pro democracia declararon que se embarcarán en una “era de desobediencia civil”. 

“Estamos dispuestos a organizar nuestras acciones de protesta por oleadas. Ocuparemos las principales arterias de Hong Kong en Central”, apuntó Benny Tai, líder del movimiento denominado Occupy Central.

“Queremos decirle al mundo que no nos hemos dado por vencidos. Seguiremos luchando”, afirmó Joseph Cheng, coordinador de la Alianza por la Verdadera Democracia, una coalición de grupos que buscan el sufragio universal en Hong Kong.

Sin embargo, la decisión de tomar el barrio financiero de la antigua colonia británica no es ampliamente respaldada por la clase media, “a la que le preocupa antagonizar con China y ver interrupciones en los negocios”, aseveró el diario La Nación el pasado primero de septiembre. 

De carácter ‘exclusivo’

Además de imponer sus propias normas ante esta iniciativa de “democracia”, Beijing respondió a los intentos de Reino Unido de intervenir en el conflicto. 

“No aceptamos ninguna interferencia del exterior”, indicó ayer el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Qin Gang, en una rueda de prensa en Beijing. 

Qin enfatizó, según ABC,  que las autoridades de su país se han puesto en contacto con los británicos para expresarles su “solemne postura” en relación a la intervención británica que pretende emerger en la situación política de su excolonia. 

Y a pesar de que China está decidida a imponerse en la situación, de la que ya resultaron detenidos cerca de 20 manifestantes, la periodista estadounidense Emily Rauhala asegura que Hong Kong está lista para la democracia completa. 

“No importa lo que diga Beijing… el hecho es que los habitantes de Hong Kong son totalmente capaces de trazar su propio curso político. Son ingeniosos y bien educados, consumidores voraces de los medios y extremadamente vocales en temas que les conciernen, desde la educación hasta la conservación de la legislación de seguridad nacional. En otras palabras, Hong Kong no es un infante. Aunque tiene un padre pedante al que no tiene idea de cómo hacer frente”, publicó ayer en Time la corresponsal en Beijing. 

Y ante la amenaza de ese hijo de revelarse y del papá de no tolerar que nadie se meta en su relación, la situación parece tensarse y proyectar un futuro delicado para Hong Kong y las acciones que China emprenda en su contra. 

Hong Kong, hija de China 

Aunque tiene aspectos independientes de la República Popular de China, Hong Kong sigue siendo parte de esta. 

La ley básica apunta que la excolonia británica tiene su propia moneda, un sistema legal encargado de proteger a sus ciudadanos y  un propio sistema parlamentario.

Sin embargo, Hong Kong se rige bajo el principio “una nación, dos sistemas”, mismo que aplica para Taiwán.

Este indica que aunque las regiones tienen sistemas independientes siguen formando parte de China.  

Y aunque esto había funcionado hasta ahora para los habitantes de Hong Kong, pues se había respetado el lineamiento de que ellos manejarían su región, las promesas han empezado a romperse ahora que China ha optado por usar su carta de poder y decidir sobre los procesos “democráticos”.