Un equipo de funcionarios estadounidenses visitó el día de ayer a Corea del Norte para dejar terminados los últimos preparativos de la cumbre entre Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong un, la cual aún no se oficializa dónde y cuándo ocurrirá.

La presencia de Estados Unidos en Corea se viralizó luego de que el encuentro entre los dos líderes ya se había dado por cancelado por el mandatario Trump. Por su parte Kim aseguró que esperaba resolver los conflictos entre ambos países.

El periódico The Washington Post, donde se difundió la noticia, aseguró que Sung Kim, exembajador de Estados Unidos en Corea del Sur y exnegociador nuclear con el mismo país, cruzó la frontera intercoreana para reunirse con Choe Son Hui, viceministra de Relaciones Exteriores de Corea del Norte.

La delegación estadounidense presentes en Corea la completó Allison Hooker, del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, un funcionario del Departamento de Defensa, el subsecretario de Defensa para Asia del Este, Randall Schriver, y uno de los funcionarios que acompañó al canciller Mike Pompeo a Pyongyang a principios de este mes.

Aunque Trump canceló el histórico encuentro, preparado para el 12 de junio próximo, el sábado aseguró su Administración continúa trabajando para que ocurra tal reunión en Singapur.

Luego de la cancelación y renovación de la cumbre, la Casa Blanca se apresuró a explicar que la tensión con Corea del Norte iba más allá y que el diálogo para preparar el encuentro se había retomado desde que los negociadores norcoreanos plantearon a los estadounidenses retomar el diálogo en cualquier momento.