Dzhokar Tsarnaev, el joven de 19 años capturado como sospechoso de colocar las bombas caseras en el Maratón de Boston,  tiene lesiones en la garganta que podrían impedirle el habla, según indicó hoy un agente federal a la cadena CNN. 

Sin embargo, anoche, al despertar con lucidez, las autoridades iniciaron un proceso de preguntas en las que él respondía escribiendo. Se espera que hoy las autoridades den un adelanto de lo obtenido con las primeras declaraciones. 

De acuerdo a la cuenta de Twitter de las cadenas ABC and NBC news networks, anoche inicio la serie de preguntas que muchos esperan pueda dar luz sobre motivos y sí, en todo caso, los sospechosos son culpables.

Ayer, un oficial, que permaneció en el anonimato, no especificó si las heridas privarían al joven de la capacidad del habla de manera irreversible, sin embargo no descartó que pudieran establecer comunicación con él de forma no verbal. 

El alcalde de Boston, en declaraciones a la cadena ABC, reconoció la posibilidad de que las autoridades no pudieran ser capaces de interrogar a Tsarnaev. “No sabemos si podremos algún día interrogar a este individuo”, dijo, sin dar más detalles. 

Sin embargo, Dzhokar despertó y ha empezado a despejar las muchas dudas sobre motivos de la supuesta autoría del atentando de parte de él y su hermano muerto, de 26 años. 

El gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, había dicho en rueda de prensa que el sospechoso detenido se encuentra en “estado grave, pero estabilizado,  aunque aún no es capaz de comunicarse”. De hecho, con el objetivo de poder llegar hasta el fondo del asunto, el FBI y la CIA no leyeron al joven los derechos conocidos como “Miranda Rights”, para que tenga esté un abogado cuando sea interrogado. El sospechoso será cuestionado por un “grupo de alto nivel” formado por miembros del FBI y la CIA que se encarga de los casos de terrorismo, quienes se remiten a los casos de peligro para la seguridad pública.

Watertown, a las afueras de Boston, fue el escenario final de la persecución de ambos sospechosos, después de que huyeran del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) la noche anterior, tras supuestamente acabar con la vida de un oficial de policía.

Según Deveau, en el lugar donde se mantuvo el primer choque entre las fuerzas de seguridad y los sospechosos, los agentes encontraron pistolas, un rifle y al menos seis bombas, de las cuales se supone que explotaron tres.