Las elecciones generales de Nicaragua están cada día más cerca, y con ellas una notable victoria para el presidente Daniel Ortega, quien busca una cuarta reelección junto a su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

Ese triunfo está casi asegurado luego de que se dio a conocer que uno de los partidos que más podrían perjudicarlo, el derechista Alianza Ciudadanos por la Libertad (CxL), fue descartado para representarse en las próximas contiendas.

Según anunció el Consejo Supremo Electoral (CSE) de Nicaragua, los magistrados decidieron cancelar la personalidad jurídica del partido, entre otras razones, por tener representantes considerados “traidores de la patria”, como el gobierno señala a todos aquellos que se manifiestan en su contra, de acuerdo con la Ley 1055.

Pero no sólo eso, también se inhabilitó a la representante de este grupo político, Carmella María Rogers Amburn, localmente conocida como Kitty Monterrey, por nacionalizarse como nicaragüense “indebidamente”.

Cuando la opositora estaba tramitando su nacionalidad en Estados Unidos, se registró como Carmella Marie Kitty Monterrey, cuando su nombre real es otro, lo que la lleva a ser sólo ciudadana estadounidense y por ende sin la posibilidad de representar a un partido político latinoamericano.

Ante esto, el CxL condenó la situación de su presidenta como un ataque por parte del régimen a la libertad y a la democracia, y aseguró que se solidarizaba con ella, así como otras organizaciones y líderes políticos.

Como la Alianza Universitaria Nicaragüense (AUN) y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH), la cual declaró que la cancelación de un partido no está en línea con los estándares de derechos humanos “y resulta incompatible con unas elecciones libres y justas”.

Así también, Antony Blinken, secretario de Estado de la Unión Americana, compartió que “la decisión del régimen Ortega-Murillo de prohibir toda competencia democrática en las presidenciales significa que la elección de Nicaragua no puede ser considerada creíble por los nicaragüenses ni por la comunidad internacional”.

En ese sentido, es el internacionalista Carlos Manuel López Alvarado, académico de la UNAM, quien asegura que el único camino que tendrían los partidos restantes es saberse organizar para representar un gran bloque opositor.

Pero aunque ese camino es viable, el especialista destaca que es poco probable que se logre ejecutar para noviembre próximo, debido a la complejidad que representa.

“Van a tener que saberse organizar, cerrar filas y presentar un bloque opositor, pero la realidad es que no les alcanza el tiempo, además de que continúa esta ola de detenciones e inhabilitaciones por cualquier medio”, señala el catedrático.

Desde que comenzaron las contiendas electorales, al menos 31 personas han sido detenidas o inhabilitadas para participar en las próximas elecciones, y tres grupos políticos han sido excluidos: CxL, el Partido Conservador y el Partido por la Restauración Democrática.

Ahora sólo queda la Alianza por la República (APRE), la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), el Partido Liberal Independiente (PLI), el Partido Liberal Constitucional (PLC), el Camino Cristiano Nicaragüense, y la Alianza Unida Nicaragua Triunfa, bajo el cual están registrados Daniel Ortega y Murillo.

La solución a futuro para frenar a Daniel Ortega

Sin ningún partido u opositor lo suficientemente fuertes para frenar a  Daniel Ortega, son altas las probabilidades que el sandinista gobierne por otros cinco años más, tiempo que sus contendientes pueden actuar a su favor.

De acuerdo con el maestro López Alvarado, además de impulsar un bloque opositor en contra del régimen, existe la alternativa de que se dé una mediación internacional que ayude a solucionar la crisis política nicaragüense.

“La cuestión es que tiene que seguir existiendo un llamado internacional, una presión, pero no una como la estadounidense, sino como la que México va a implementar con Venezuela, por ejemplo, al sentar a ambas partes a negociar”, destaca el académico, haciendo referencia a la próxima visita que harán representantes de la oposición y del régimen venezolano a la capital mexicana para dialogar sus diferencias y llegar a un punto en común en favor de su país.

Para el maestro López Alvarado, esta opción no sólo debe seguir ejecutándola el gobierno mexicano, sino toda la región, orillando a que existan más probabilidades de salvaguardar los derechos humanos y que cada Estado se reincorpore a las relaciones interlatinoamericanas e interamericanas.

“La oposición debe tener una proyección internacional, no injerencista, sino la ayuda de un Estado, una organización o una institución internacional mediadora para enfrentar esta situación”, opina.

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