El aborto es desde hace décadas uno de los temas más controversiales en Estados Unidos, y tomó relevancia tras la muerte de la jueza liberal de la Suprema Corte Ruth Bader Ginsburg.

Luego de que el senado de Estados Unidos confirmó a Amy Coney Barrett como la nueva jueza de la Suprema Corte, la gente comenzó a cuestionarse qué pasará con ‘Roe vs Wade’, pues la probabilidad de que sea anulada o se debilite es mayor. 

El aborto está legalizado desde 1973 en Estados Unidos, una decisión histórica conocida como Roe vs Wade, la cual está nuevamente en revisión por parte del máximo tribunal.

Con jueces en su mayoría conservadores, es probable que la Corte opte por dar luz verde a leyes estatales que, de forma indirecta, limiten las posibilidades de que una mujer aborte, como ha ocurrido en algunas partes del país, donde las condiciones exigidas para el funcionamiento de clínicas para abortos los acaban restringiendo mucho en la práctica.

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Pero… ¿cuál es la postura de los candidatos presidenciales sobre el aborto?

En su acto televisado a principios de octubre, al candidato demócrata Joe Biden se le cuestionó sobre qué haría si Barret ingresa a la Corte y ayuda a eliminar derechos reproductivos femeninos.

“No sabemos exactamente qué hará aunque la expectativa es que podría moverse para anular Roe”, respondió Biden.

“La única respuesta responsable a eso sería aprobar legislación que convierta a Roe en ley. Eso es lo que haría”, añadió escuetamente.

Biden, un católico de 77 años, declaraba que personalmente se oponía al aborto. Pero en junio de 2019 cambió su postura tras recibir críticas de su partido.

En un un evento del Comité Nacional Demócrata en Atlanta, dijo que ya no respaldaba la Enmienda Hyde, medida que contempla que no se podrán usar recursos de salud federales para la práctica de aborto.

El demócrata hizo esta declaración al día siguiente de que su equipo de campaña enfatizó que todavía respaldaba la medida, lo que provocó una oleada de críticas de parte de los otros candidatos demócratas a la presidencia.

El equipo de campaña hizo esa declaración el miércoles, 5 de junio, luego de que la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU) publicara un video en el que se ve a Biden diciéndole a una mujer en un evento de campaña, en mayo, que había que eliminar la Enmienda Hyde.

Biden es ferviente católico pero apoya la interrupción del embarazo, aclaró posteriormente su equipo de campaña.

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Por su parte, Donald Trump quiere culminar lo que ya prometió antes de llegar a la Casa Blanca en 2016: lograr que el aborto sea ilegal en Estados Unidos y vuelva a estar penalizado, salvo para los casos de violación y grave peligro de la vida de la madre.

El presidente republicano logró colocar a dos jueces antiabortistas, aunque el equilibrio sigue siendo favorable a Roe v. Wade.

Incluso, criticó a Joe Biden por decir que buscaría legalizar el aborto si la Suprema Corte de Estados Unidos anula la sentencia del emblemático caso Roe versus Wade.

El presidente Trump también ha prohibido la entrega de fondos federales a las organizaciones que practican el aborto o facilitan los trámites y el acceso a las clínicas abortistas. No solo en los Estados Unidos. Algunas organizaciones internacionales, en particular Planned Parenthood, que promueve la planificación familiar y el aborto en el Tercer Mundo, han perdido millones de dólares en fondos del Gobierno federal.

Desde hace mucho tiempo se ha dado por sentado que la mayoría de los cristianos evangélicos en los Estados Unidos votarán por Donald Trump .

Sin embargo, según una encuesta de agosto de 2020 para Fox News, Trump registró una ventaja de 38 puntos sobre Joe Biden entre los votantes evangélicos blancos. Aunque es una gran ventaja palidece en comparación con su ventaja de 61 puntos sobre Hillary Clinton entre los evangélicos en las elecciones de 2016.