Bolsonaro

Jair Bolsonaro enfrenta una nueva crisis en su país. La oposición presentó una denuncia después de que el presidente de Brasil amenazó con repetir en su país las escenas ocurridas por la toma del Capitolio de Estados Unidos para evitar la ratificación del presidente electo Joe Biden.

En sus denuncias ante la Fiscalía y el Tribunal Superior Electoral, el Partido de los Trabajadores (PT) argumentó que el líder de la ultraderecha brasileña incurrió en crímenes contra el sistema electoral y de amenaza a la democracia, los cuales tienen que ser investigados y sancionados.

Si bien las elecciones generales en la nación latinoamericana se desarrollarán hasta 2022, el líder del Partido Social Liberal ha declarado que buscará mantenerse en el Palacio de Planalto durante una segunda administración.

Para algunos analistas la reelección del exmilitar aún tiene una oportunidad de materializarse, después de que aumentó su popularidad pese a que diferentes sectores de la población habían puesto una soga en el cuello debido a la estrategia para hacer frente a la crisis sanitaria por el COVID-19.


Bolsonaro ha sido comparado con Donald Trump en diferentes ocasiones. Copió el estilo discursivo y de gobierno del republicano y eso le ha permitido mantener fieles a los brasileños que votaron por él en 2018

Alfredo Rodríguez

Historiador por la UAM

Una encuesta de Datafolha publicada a finales de año en el diario Folha de S. Paulo reveló que pese al agravamiento de la pandemia en el país, el presidente Bolsonaro mantiene la aprobación de su gobierno en el mejor nivel desde que comenzó su mandato en enero de 2019.

De acuerdo con los resultados del sondeo, el 37 por ciento de los brasileños opina que el presidente desempeña una labor excelente o buena, que es el mismo porcentaje que en la encuesta realizada en agosto.

En tanto, quienes consideran al gobierno del ultraderechista como malo o muy malo oscilaron entre el 34 y el 32 por ciento, y los ciudadanos que lo consideran regular, están entre el 27 y el 29 por ciento, según los datos publicados el 14 de diciembre del año pasado. Además, 52 por ciento de los brasileños respondió que el presidente no tiene la culpa de las muertes causadas por el virus SARS-CoV- 2.

Los resultados de la encuesta se registran después de que la administración presidencial de la economía más grande de América Latina desplegó una estrategia de entrega de apoyos económicos para los grupos afectados por el confinamiento, con énfasis en los trabajadores informales, para evitar un golpe a la economía.

“Los brasileños estaban preocupados por la falta de capacidad en los hospitales para atender a los enfermos a mitad del año pasado, pero con los cambios en el gabinete para atender la crisis, finalmente Bolsonaro encontró cómo mantener a la población más tranquila. Hasta las manifestaciones se disiparon”, declara Alfredo Rodríguez.

En la actualidad, Brasil es el tercer país con más contagios de coronavirus, con más de 8.1 millones de enfermos. Sin embargo, es el número dos en letalidad de la enfermedad, con más de 201 mil 460 personas muertas por el virus.

La pandemia no ha dado tregua y el número de contagios diarios alcanzó un nuevo récord el 7 de enero, cuando el Ministerio de Salud registró 87 mil 843 nuevos enfermos, el número más alto desde el 26 de febrero de 2020, cuando las autoridades informaron sobre el primer caso de coronavirus.

Con este panorama, el presidente brasileño tiene oportunidad para ser recordado por la crisis que ha causado la pandemia, pero con un final que apunta a ser menos desastroso si es que la economía evita un colapso.

Termómetro electoral de Bolsonaro

Las declaraciones del presidente Jair Bolsonaro respecto a la posibilidad de fraude en las elecciones generales de 2022 que se desarrollarán por medio de votación electrónica podrían ser uno de sus argumentos para que el sistema electoral se apegue al uso de las tradicionales papeletas.

aís no cuenta con un sistema para auditar los sufragios electrónicos, situación que llevaría a enfrentar una situación similar sobre la legalidad de los resultados electorales, tal y como argumentó el estadounidense Donald Trump.

Para Rodríguez, será importante ubicar hacia donde se mueve el discurso del político brasileño durante este año, en el cual intentará estabilizar el camino para su candidatura, sobre todo después de los resultados de la elección intermedia, en donde se demostró que la oposición no tiene la fuerza suficiente para regresar al Poder Ejecutivo.

“Las elecciones de noviembre en las que se eligieron alcaldes fueron un termómetro que permitió medir la aprobación de la administración de Bolsonaro, y si bien su partido tuvo una clara derrota, se demostró que el regreso del Partido de los Trabajadores al poder podría no ocurrir sin alianzas políticas”, declara el especialista.

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