Pese a que en el siglo XX el sistema de salud de Costa Rica estaba fragmentado, actualmente registra una poderosa cantidad del presupuesto por encima de otros ámbitos, lo que ha ayudado ante la pandemia del coronavirus Covid-19.

De hecho, las reformas de las décadas de 1990 y 2000 crearon un esquema sólido que ha permitido responder a la pandemia con médicos, enfermeras, asistentes técnicos y farmacéuticos.

El caso de Costa Rica es peculiar, puesto que es el país con menos muertos por Covid-19 en toda América Latina como consecuencia de su estrategia que inicia desde la vigilancia activa de los posibles casos.

Tener sólo 6 muertes por Covid-19 en casi dos meses ha puesto a Costa Rica como uno de los países con menor tasa de mortalidad por la enfermedad de América Latina, e incluso de otras regiones del mundo.

El funcionamiento del sistema se debe en buena medida a que Costa Rica es uno de los pocos países de América, junto a Estados Unidos, Canadá, Cuba y Uruguay que invierte más del 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en salud.

Cuando el conteo de casos Covid-19 en Costa Rica llegó a su primera decena, el gobierno tomó decisiones similares a otros países ya que fueron suspendidas las reuniones masivas, los cursos escolares, las actividades turísticas y sociales y se cerró la frontera.

Expertos y autoridades destacan que los costarricenses han acatado las instrucciones notablemente, a diferencia de otros países.

Un reporte de Google basado en ubicación de teléfonos móviles mostró que las visitas a comercios y espacios públicos se redujeron un 84%, y las de playas o centros recreativos, un 82%.

“Muchos se han comportado a la altura. Han entendido el momento histórico que estamos viviendo, es un momento muy delicado”, dijo el ministro de Salud, Daniel Salas, la semana pasada.

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