Cuando Moon Jae-in tomó la presidencia de Corea del Sur en 2017, sobre la mesa estaban situados diferentes retos que debía enfrentar, entre los que destacaba uno en especial: conciliar la relación con su vecino del norte.

A sólo medio año de que termine su mandato, Jae-in aún no ha logrado en su totalidad cumplir esa última misión, pero tal parece que está haciendo lo que está en sus manos para ejecutarla antes de dejar de ser el máximo representante surcoreano.

Ejemplo de eso fue que el pasado 27 de julio el presidente retomó la comunicación con su homólogo norcoreano, Kim Jong-un, luego de que ambos dejaran en pausa su relación por 13 meses.

De acuerdo con la prensa local, la unión que habían alcanzado se vio interrumpida porque Jong-un consideró que su homólogo no hacía lo suficiente para frenar la propaganda que llegaba a su territorio desde Corea del Sur en contra del régimen.

Sin embargo, fue a partir de abril pasado que ambos comenzaron a intercambiarse cartas personales, llegando a la conclusión de que deberían retomar los lazos que comenzaron en 2018, cuando se dio su primer encuentro en la frontera que comparten.

“Los líderes acordaron restaurar la confianza mutua entre las dos Coreas lo antes posible y avanzar nuevamente. Se espera que la restauración de la línea de comunicación intercoreana tenga un efecto positivo para el desarrollo de las relaciones en el futuro”, anunció la Casa Azul de la presidencia surcoreana.

Al respecto, es la maestra Cristina Godos González, maestra en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, quien destaca que, aunque es positivo este acercamiento, en realidad hay un interés importante detrás.

Para ella, lo que principalmente motivó a Moon Jae-in a acercarse de nueva cuenta a Kim Jong-un, fue lograr la desnuclearización norcoreana, uno de los temas que más le han interesado a Corea del Sur por el peligro en materia de seguridad que representa para ellos.

“El acercamiento en torno a la desnuclearización no es malo, y si eso se logra, esperemos que Kim Jong-un no esté jugando y cumpla con lo que prometa, no como hemos visto anteriormente”, dice la académica.

Cuando ambos representantes llevaron a cabo su primer encuentro hace tres años, la desnuclearización seguía siendo uno de los principales objetivos de Moon Jae-in, e incluso en ese entonces llegó a un acuerdo con su homólogo. Sin embargo, no pasó mucho tiempo tras su reunión para que el líder norcoreano volviera a lucir sus armas nucleares en más de una ocasión, rompiendo de esa manera lo pactado.

Interés compartido entre Corea del Norte y Sur

Además del presidente surcoreano, hay otros interesados a nivel internacional que buscan desnuclearizar a Corea del Norte. Como Estados Unidos, que durante la administración de Donald Trump llegó a acordar ese trato con Kim Jong-un, pero finalmente se vino abajo.

Ante este panorama, César Soto Morales, especialista en Asia y académico de la UNAM, opina que la Unión Americana también podría estar detrás del más reciente acercamiento entre las dos Coreas, sobre todo si se reconoce la buena relación que existe entre Joe Biden y Moon Jae-in.

Tan sólo en mayo pasado, el líder surcoreano se encontró con su homólogo estadounidense en la Casa Blanca, donde destacaron que, aunque era difícil ponerse el objetivo de desnuclearizar a Corea del Norte, sin duda era un paso importante.

En ese sentido, el maestro Soto Morales señala que la estrategia que Moon podía utilizar con Kim Jong-un podría estar enfocada en ofrecerle ayuda económica para recuperarse de la crisis pandémica, a cambio de la desnuclearización.

“Sin embargo, aún así veo difícil que Corea del Norte acepte un programa de desnuclearización y poco probable que suceda a futuro. Recordemos que Kim Jong-un no toma esta decisión para seguir demostrándole a sus adversarios que su país tiene con qué responder en caso de que sea objeto de agresión militar, de un intervencionismo”, destaca.

De ese modo, para tener un buen resultado y no resulte perjudicada la relación bilateral que han alcanzado hasta ahora, el especialista opina que una mejor vía sería que el líder surcoreano abarque con Kim Jong-un temas de otras ramas para finalmente enfocarse en la desnuclearización, de lo contrario, todo podría venirse abajo.

“Puede haber primero acuerdos de carácter cultural, migratorios, incluso económicos, pero si se aborda el tema de las armas como lo primordial, es probable que su relación vuelva a fracasar”, asume.

Tomando esto en cuenta, se espera que el presidente surcoreano retome también temas como la creación de un acuerdo de paz entre ambos Estados, para así oficializar el fin de la Guerra de Corea, suscitada en los años 50.

En caso de tomar ese camino, el presidente Moon Jae-in podría incluso sumar puntos para ser reconocido como uno de los jefes de Estado que más luchó en favor de la unión entre ambos países, un logro que no ha sido sencillo de alcanzar.

También puedes leer: Corea del Norte y Corea del Sur planean reunión de familias divididas por la guerra