Condena a muerte que hace historia

Una corte en Bangladesh condenó a 152 agentes de la guardia fronteriza a morir en la horca por participar en el 2009 en un motín en el que hubo múltiples asesinatos, violaciones e incendios, revelaron ayer medios internacionales.

Además, el tribunal sentenció a 161 acusados a cadena perpetua. Otros 250 cumplirán diferentes penas en prisión y 271 inculpados fueron absueltos, reportó el diario español El País.

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Dólares mensuales ganaban los agentes fronterizos en 2009

Una corte en Bangladesh condenó a 152 agentes de la guardia fronteriza a morir en la horca por participar en el 2009 en un motín en el que hubo múltiples asesinatos, violaciones e incendios, revelaron ayer medios internacionales.

Además, el tribunal sentenció a 161 acusados a cadena perpetua. Otros 250 cumplirán diferentes penas en prisión y 271 inculpados fueron absueltos, reportó el diario español El País.

A finales de febrero del 2009, los implicados, pertenecientes al grupo Rifles de Bangladesh, protagonizaron un motín en varios cuarteles del país, incluyendo la capital, Dacca, para protestar por su bajo salario, que en ese entonces era de 70 dólares mensuales.

En el levantamiento, que duró 36 horas, murieron  15 civiles y 57 oficiales del Ejército, cuyos cuerpos fueron arrojados por los quejosos a alcantarillas y fosas profundas.

“Las atrocidades fueron tan crueles, que incluso los cadáveres no recibieron sus derechos”, expresó el juez Mohammad Akhtaruzzaman al leer la sentencia. 

El fallo se dio luego de un macrojuicio que duró 56 meses, periodo en el que cuatro acusados murieron en prisión, otros 20 escaparon de la cárcel y 13 recibieron libertad bajo fianza. 

Sin precedentes

Organismos internacionales defensores de los derechos humanos calificaron la condena masiva como un hecho sin precedentes, sobre todo para un país con un sistema legal establecido y que no está en guerra.

“Es posible que exista un ejemplo de una guerra civil donde alguna cosa así ya haya pasado antes, pero nadie puede pensar en un antecedente”, declaró el representante de Human Rights Watch en Asia. 

La sentencia generó reacciones encontradas entre la población. Mientras los familiares de los oficiales asesinados en la revuelta la aplaudieron, los  de los condenados estallaron en llanto y gritos de histeria.

“Yo soy inocente, tú encararás la ira de Alá”, le gritó con ira uno de los sentenciados al juez.

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