Los estragos de la crisis económica también han alcanzado las ocupaciones militares.

Esta debacle ha ocasionado un fenómeno que obligó a los países a pensar dos veces antes de gastar en milicias y armamento.

La salida de las tropas de la OTAN de Afganistán es un ejemplo.

Una salida que podría iniciarse a mediados del siguiente año, con tarea a concluir para el final de 2014.

Pero lejos de obedecer a algún razonamiento moral o una justificación ética, la razón principal es el dinero.

La verdad es que los miembros de la OTAN se enfrentan a recortes en el presupuesto a la defensa, en conjunto con una oposición generalizada de la opinión pública a la guerra.

Teniendo a Chicago como sede de la reunión, los líderes de la alianza tocaron temas militares que irremediablemente abordaban lo económico.

Se discutió la necesidad de distribuir de manera más equitativa el costo de las capacidades militares de la OTAN.

Es bien sabido que este gasto es mayormente sostenido por Estados Unidos.

De manera sorprendente, de Siria prácticamente ni se habló. A pesar de los alarmantes niveles de violencia en el país gobernado por Bachar el Assad, ningún líder de la OTAN optó por proponer alguna intervención.

“La alianza no tiene intención alguna de intervenir”, dijo el Secretario General de la OTAN Anders Fogh Rasmussen.

Pero ante la negativa de intervenir en Siria, pese a la escalada de brutalidad militar, la no intervención puede responder a una cartera militar bastante delgada.

El general estadounidense John Allen admitió que a pesar de la salida militar, se tendrá un rol de “asesor”.

Esto en conjunto con la retención de “capacidades militares a corto plazo”.

La principal razón de dejar al menos una estela de presencia del ejército de la OTAN en la región son los Talibanes, a quienes se les considera un peligro.

A estos se les considera un “oponente resistente y capaz”, dijo Allen.

Cuando el dinero 
no alcanza

La verdad es que la crisis económica de 2008 ha bombardeado fuertemente el gasto militar.
La cumbre en Chicago se ha dado en un contexto donde 28 miembros de la alianza han tenido que apretar sus gastos en defensa y armamento.

Y para Obama las cosas no han sido nada fáciles.

Mitt Romney, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, ha apuntado sus críticas al actual mandatario.

Al republicano no le han agradado los cortes en el presupuesto destinado a lo militar que Barack Obama ha previsto.

Pero lejos de satisfacer al electorado molesto por las ocupaciones militares, la verdad es que  Obama necesita sofocar el fuego de la crisis.

Su administración deberá doblegar los recortes en defensa si no encuentra la manera de reducir en un billón de dólares su gasto de gobierno.

No obstante, el sacar a las tropas de Afganistán no es la respuesta a todos los males económicos. Y es que Estados Unidos se comenzará a quedar solo en la misión afgana antes de lo previsto.

El flamante presidente francés, Francois Hollande, planea retirar de la misión todas las tropas de su país para finales de 2012, adelantándose a los planes del ex presidente Nicolás Sarkozy.
Esto obligará a Estados Unidos a cambiar el rol militar dentro de Afganistán.

Bien dice esa frase sobre regalar un pescado a un hombre y lo alimentarás por un día, pero si lo enseñas a pescar lo alimentarás el resto de su vida.

Esa parece ser la tarea obligada norteamericana antes de retirarse del territorio afgano.
Estados Unidos invirtió el año pasado 11 mil millones de dólares en equipar y entrenar al ejército y la policía afgana.

Dicho presupuesto es casi tres cuartos del Producto Interno Bruto de Afganistán, volviendo insostenible para los afganos el programa militar que ahora auspician los estadounidenses.
Parece que la austeridad es ahora el común denominador que condiciona la gran mayoríade las decisiones de las potencias mundiales.

Días antes, pero en Camp David, el grupo de los 8 países más poderosos del mundo se reunió para discutir, entre otros asuntos, el destino de la economía europea. Recortes o impulso a la economía, en eso se resume el debate.

Rasmussen define el objetivo de la cumbre como buscar la “seguridad en tiempos de austeridad”. O podríamos decir que el fin de la guerra al precio más barato.