Los chilenos están a sólo unas horas de tomar una de las decisiones más importantes para su país, la elección de su próximo presidente, dejando atrás el mandato de su actual jefe de Estado, Sebastián Piñera.

El líder derechista, quien ya había gobernado Chile de 2010 a 2014, dejará el Palacio de La Moneda en marzo de 2022, heredándole a quien sea su próximo sucesor un pueblo con mayores expectativas del mando ejecutivo.

De acuerdo con la empresa encuestadora Cadem, en septiembre pasado el 68 por ciento de los chilenos desaprobaron la forma en la que Piñera estaba conduciendo su gobierno, 17 puntos más que cuando tomó posesión.

Hoy en día, ese nivel ha ido en aumento, principalmente desde que se dio a conocer la investigación periodística Pandora Papers, en la que el jefe de Estado chileno fue señalado de haber participado en la venta irregular de un proyecto minero en las Islas Vírgenes.

Debido a esa acusación, Piñera tuvo que enfrentar fuertes investigaciones, llegando incluso a una votación en el Parlamento para concretar si dimitía de su cargo de manera anticipada o continuaba gobernando, algo que finalmente pasó debido a la falta de votos.

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Durante la decisión de los senadores, los partidarios de la centroizquierda necesitaban 29 votos de los 43 que ocupan la sala para destituir al presidente, pero sólo consiguieron 24, por lo que requerían de al menos cinco sufragios del oficialismo de centroderecha, pero no se sumó ninguno.

Ante este escenario, es la doctora Ismene Ithaí Bras, internacionalista y académica de la UNAM, quien opina que a pesar de la decisión que se dio por parte de la mayoría parlamentaria, el presidente Piñera no debería seguir participando en el escenario político de su país tras terminar su mandato, pues la forma en la que está culminando no le favorece.

“Idealmente no debería hacerlo, porque al final es un caso grave por el que se le estaba investigando a partir de los Pandora Papers, además de que Chile ya había estado ganando posiciones en la lucha contra la corrupción”, dice la catedrática.

Sin embargo, Bras no descarta la idea de que Piñera siga teniendo injerencias en procesos políticos desde la derecha, especialmente en relación con la nueva Constitución que se está redactando.

Por otro lado, respecto a la oportunidad de mejorar su imagen, la doctora señala que el aún presidente podría enfocarse en ese objetivo si fortalece los factores socioeconómicos en el tiempo que le queda en La Moneda, siempre y cuando se le den las facilidades para hacerlo.

“Para que pudiera romper el marco que se tiene de él en referencia a la dictadura, la estrategia que creo que va a intentar fortalecer es la parte económica para quedar en una mejor posición en un momento dado. No estoy tan segura de que vaya a enfocarse en el diálogo, eso dependería de las organizaciones y de la sociedad civil”, agrega.

Los retos por delante para el siguiente presidente

Al dar por terminado el segundo mandato de Sebastián Piñera a finales del primer trimestre del siguiente año, la o el próximo presidente tendrá distintos retos por cumplir, principalmente en cuanto a la eliminación de la corrupción.

En ese sentido, es la doctora Ismene quien asegura que el sucesor del actual mandatario deberá alejarse de la figura de Piñera y de la ideología derechista que lo representa si es que quiere salir adelante.

“Cuando se trata del tema de corrupción, Chile debe fortalecerse en ese rango, porque ya lo tenía mucho más avanzado a diferencia de otros países de América Latina incluyendo a México”, dice.

Así también, se espera que el siguiente líder chileno no descuide el control que su país tiene hasta ahora de la pandemia por COVID-19 y de la respectiva vacunación, la cual ayer llegó a la mayoría de su población con 14 millones 155 mil 658 personas inmunizadas, de acuerdo con el Ministerio de Salud.


Además, debe estar atento a otros temas importantes para sus ciudadanos, como la pensión básica universal, en la cual está de acuerdo el 80 por ciento de los chilenos, así como la despenalización del aborto, aprobada por un 50 por ciento de la población, según datos publicados el pasado 14 de noviembre por la empresa Cadem.

Entre los siete candidatos que buscan cumplir con esas tareas, sólo tres llevan ventaja popular, empezando con Gabriel Boric, del Pacto Apruebo Dignidad; Sebastián Sichel, la única opción independiente, y Yasna Provoste, del Demócrata Cristiano.

En septiembre pasado, una encuesta publicada por la empresa Cadem registró que al menos 29 por ciento de los chilenos no votarían por ninguna opción presidencial.