Antes de terminar el año, las y los alemanes tendrán un nuevo gobierno comandado por Olaf Scholz, del Partido Socialdemócrata (SPD), así como por otros dos socios con los que el canciller logró hacer coalición.

Se trata de Annalena Baerbock, de Los Verdes, y Christian Lindner, del Partido Democrático Libre (FDP). Junto a ellos, el pasado miércoles Scholz oficializó su equipo de trabajo, en espera de que el Bundestag, o Parlamento, les dé luz verde entre el 6 y 9 de diciembre para comenzar a gobernar.

Respecto a la aprobación de este tripartito con los parlamentarios, no se espera que haya mayores dificultades, puesto que los acuerdos entre los socios políticos y sus respectivos equipos, quienes en su mayoría lideran el Parlamento, ya fueron acordados en las últimas semanas, luego de las elecciones generales de septiembre.

Entre los temas que la también llamada “coalición semáforo” tiene sobre la mesa están el abandono del carbón como fuente de energía para 2030, ocho años antes de lo que estaba previsto, y dejar de utilizar los vehículos de combustión interna para 2035.

Así también, pretende aumentar el salario mínimo hasta los 12 euros por hora, y construir al menos 400 mil nuevos apartamentos a fin de combatir la escasez de vivienda pública, un problema que ha estado presente en Alemania por décadas, y el cual se prevé que vaya en incremento considerando el número de refugiados que acepta este Estado.

En 2018, por ejemplo, la agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, registró que Alemania contaba con 1.1 millones de personas en esta situación, colocándolo entre los cinco países que más asilo brinda en el mundo.

Por otro lado, la coalición acordó también bajar la edad de los jóvenes de los 18 a los 16 años para poder votar; crear un equipo de trabajo para que se encargue de la pandemia y esta tarea no quede a cargo de una sola persona; y darle nacionalidad a aquellos que llevan al menos cinco años viviendo en Alemania.

“Nos atrevemos a avanzar más por la libertad, la justicia y la sostenibilidad. Las tareas y proyectos son grandes. Por lo tanto, los partidos del semáforo necesitaremos del apoyo de las personas que nos votaron. Eso espero, porque se trata de nuestro país”, compartió Lindner tras darse a conocer su agenda de trabajo.

Reconociendo la ardua labor que se tiene por delante, se espera que la nueva coalición alemana le dé preferencia a cierto tipo de temas que podrían tomar más tiempo en solucionarse, y sólo así la mayoría de sus propuestas se cumplan en los cuatro años que tiene de gobierno.

Marta Ochman, especialista en política europea e investigadora del Tecnológico de Monterrey, comparte al respecto que entre los rubros más urgentes a atender está la crisis sanitaria por COVID-19, la cual llegó a la cuarta ola de contagios en el Estado europeo; aumentar el salario mínimo y analizar el déficit de vivienda.

“Creo que estos son los temas que no deberían dejar para después, sino atender desde el principio, sobre todo porque parte del electorado, en especial los jóvenes, tienen muchas expectativas en torno a las viviendas accesibles y el aumento del salario”, dice.

De igual manera, detalla que, de cumplir con estos acuerdos, la imagen de la nueva coalición quedaría en alto, demostrando a su vez que puede gobernar de manera exitosa a Alemania.

Sin tiempo para discusiones

Antes de darse a conocer la coalición entre los verdes, socialdemócratas y liberales, esta unión estaba un poco lejos de concretarse debido a ciertas diferencias entre uno y otro. Sin embargo, hasta ahora han demostrado todo lo contrario.

Además, en caso de enfocarse más en sus diferencias que en las acciones que beneficien a los alemanes, con ello sólo perderían el poco tiempo que tienen en el poder.

“Podría haber conflictos, pero no creo que sea una probabilidad alta. Si los hay, sería entre los liberales con los verdes, pero en realidad esta agrupación ha demostrado ser una coalición sólida (…) Entonces, tienen cuatro años para gobernar y no creo que los desgasten en disputas internas”, puntualiza Marta Ochman.

Pero además de los temas sociales, económicos y sanitarios que el tripartito debe comenzar a ejecutar, existe otro tema que en especial Olaf Scholz debe cuidar y mantener, y esa es su imagen política tanto a nivel nacional como regional e internacional.

Con Angela Merkel al mando, la imagen de Alemania y de ella misma como canciller incrementó a diferencia de otros representantes, convirtiéndola en una de las líderes más importantes de toda la Unión Europea, lo cual también le ayudó a reforzar su política exterior.

En ese sentido, se espera que Scholz no pierda el enfoque de su imagen y de lo que ésta representa, con el único objetivo de que su país continúe siendo un referente mundial y regional, y no sea superado por países como Francia.

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