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Asesinatos por cada 100 mil habitantes en la ciudad de San Pedro Sula


"Satanás vive aquí en San Pedro. La gente mata a la gente como si no fueran más que pollos"

Funerario

San Pedro Sula, Honduras

Bienvenidos a su vuelo con destino a Centroamérica. Así inició el viaje de los primeros deportados de la crisis migratoria en la frontera de Estados Unidos (EU). 

En lo que fue “la primera ola” de deportaciones, según el Departamento de Seguridad Nacional, alrededor de 30 mujeres y niños llegaron a su país de origen el pasado lunes. 

“Esperamos que adultos y niños adicionales sean regresados pronto a Honduras, Guatemala y El Salvador”, apuntaba la declaración del departamento. 

Alrededor de 50 mil migrantes, entre ellos niños sin acompañante, han atravesado una jornada de riesgo y desierto para llegar a la land of the free (tierra de los libres). 

El problema se agravó para EU cuando se corrió la voz que el país estaba recibiendo a los niños solos y madres de familia. 

Ahora el Gobierno estadounidense intenta demostrar su determinación de detener la inundación de inmigrantes en sus fronteras. 

“Estas deportaciones envían un mensaje a la gente y familias de Centroamérica, pero también envían un mensaje que deberían escuchar los gobiernos (…), deberían hacer lo que puedan para poner fin a la violencia que ocasiona el éxodo de los niños”, dijo Héctor Espinal, el portavoz de la UNICEF al frente del caso.

Tanto para nada

“Niños han sido deportados antes desde EU hasta América Central, aunque normalmente lo hacen sentados discretamente en un vuelo comercial. Pero el avión que aterrizó el lunes proveniente de Nuevo México fue el primer vuelo completamente integrado por mujeres y niños deportados”, publicó ayer Time. 

Y además de enfrentar la derrota, deben hacerlo en una ciudad peligrosa. San Pedro Sula, Honduras, es considerada la ciudad de la muerte por la alta cantidad de asesinatos anuales. 

“Satanás vive aquí en San Pedro. La gente mata a la gente como si no fueran más que pollos”, afirmó un funerario a The Guardian en el 2013. 

Este fue el escenario del que huyeron, y al que ahora vuelven, los hondureños deportados. 

“Y a pesar de la promesa del Gobierno de empleos, un estipendio de 500 USD, el asesoramiento psicológico y la educación, Angelica Gálvez dice que no tiene muchas esperanzas”, indicó ayer Los Angeles Times.

“No me han ayudado nunca, ¿por qué debo creerles ahora?”, dijo Gálvez, quien viajaba con su hija de seis años. 

Y esta madre no es la única que piensa mal de su Gobierno. Muchos críticos de Honduras han aseverado que el recibimiento de los deportados en el aeropuerto fue un mero show.

La bienvenida estuvo llena de globos, trabajadores, políticos, camarógrafos y la primera dama. Detrás: los Mara Salvatrucha y Barrio 18 continúan generando un clima de violencia que no ha podido controlar el Gobierno. 

‘Welcome back’.