Día con día, la población de todo el mundo toma decisiones que pueden cambiar el ritmo de sus países y comunidades. Este fin de semana le tocó a Chile, donde sus ciudadanos ejercieron su voto en una de las jornadas más importantes para su Estado.

Los pasados sábado y domingo, los chilenos tuvieron que elegir a quienes redactarán su nueva Constitución, una Carta Magna que reemplazará a la establecida en 1980 durante el gobierno de Augusto Pinochet.

Debido a la pandemia por COVID-19, la fecha de esta jornada se tuvo que recorrer en dos ocasiones, pero finalmente ya se eligieron a las 155 personas, entre ellas 17 representantes indígenas, que dedicarán nueve meses de su tiempo para crear las nuevas normas chilenas.

17

de los redactores de la nueva Carta Magna representarán a las comunidades originarias

“Es un reto enorme para quienes finalmente conforman esta Asamblea (Constituyente), por el cómo diseñarán una Constitución acorde a las demandas de las sociedad chilena, a la situación económica, y a las condiciones y características de la identidad cultural y geográfica de Chile”, comenta Nayar López Castellanos, politólogo latinoamericanista de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM.

De acuerdo con el catedrático, un punto a destacar de esta elección, es sin duda el lugar que se les dio a las comunidades originarias, pues tener a estos representantes al momento de la redacción les dará a los indígenas el lugar que siempre han merecido.

Norma Soto Castañeda, internacionalista de la Universidad La Salle, asegura por otra parte que, tras la celebración de las elecciones, ahora está el reto de cómo los 155 redactores distribuirán sus tiempos y qué temas abordarán primero.


Este debe ser un grupo que está dispuesto a negociar, a acceder, y a darle su lugar a las instituciones, al Estado y a la propia sociedad para conciliar todos los intereses

Norma Soto Castañeda

Internacionalista de la Universidad La Salle

Otro reto es que, tras haber llevado a cabo las mesas de diálogo, planteen cómo se va a financiar cada propuesta para que no se quede sólo en el discurso, sino visualizarlo en el corto, mediano y largo plazo.

Entre los primeros temas que se prevé van a abordar en la redacción, están los asuntos relacionados con los pueblos originarios, como su reconocimiento social, así como un nuevo sistema político.

“El principal reto que tiene esta Asamblea Constituyente va a ser cómo conformar la estructura de los derechos sociales de los chilenos, eso creo que es algo fundamental; y no menos importante, también el tema político, de cómo se diseña el sistema, porque una parte del hartazgo de la sociedad es el tema de los partidos políticos, que son dueños de la participación, de las formas de representación, y de las maneras de llegar a los espacios de gobierno”, dice al respecto López Castellanos.

Así también, se espera que toquen en primera instancia el tema de las pensiones, tomando en cuenta que son los propios ciudadanos quienes se encargan de aportar su dinero, no están involucrados sectores como el privado.

“Las aportaciones que reciben los chilenos son muy bajas, y si de eso van a vivir para el futuro, es muy poco. Por eso es un tema muy delicado que (los redactores) deben conciliar”, agrega Soto Castañeda.

Chile, Ejemplo para América Latina

La decisión de lanzar una nueva Constitución en Chile se dio en octubre de 2020, cuando se llevó a cabo una elección general para que fuera el pueblo chileno quien lo aprobara.

Ahora, de acuerdo con Fernando Neira, investigador del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe (CIALC) de la UNAM, esa decisión es un ejemplo para la mayoría de los países del territorio, donde “sus Constitucionales son caducas”.

155

personas serán las encargadas de redactar la nueva Constitución chilena

“Un ejemplo de lo importante que es lanzar un nuevo modelo constitucional es el caso colombiano, donde en los años 90, a partir de un movimiento social, ejecutaron una nueva Constitución que fue fundamental (…). Sin embargo, ahora, aún con todo lo reciente que es, ya ha quedado atrás en relación a los problemas que enfrenta un país como Colombia, y qué decir de los otros países de la región”, señala Neira.

Nayar López Castellanos asegura bajo esta perspectiva que entre los gobiernos que deberían ejecutar una nueva Constitución está Perú, Colombia, “y yo mismo diría que México, porque la que tenemos es una Constitución cientos de veces parchada y reformada, y no refleja lo que es el México de hoy”, asume.


Se prevé que la nueva Constitución termine de redactarse en nueve meses

Finalmente, la académica de la Universidad La Salle, Norma Soto Castañeda, apunta que, independientemente de lo bueno que puede resultar el redactar nuevas y mejoradas leyes, la población debe entender que ello no implica que se acabarán de un día a otro los problemas que tiene un país, eso lleva tiempo y entendimiento.

“La Constitución no solucionará los problemas completamente, ayudará más o menos al equilibrio social, pero las situaciones o problemas que se generan no se resuelven de manera inmediata, eso incluso es a largo plazo”, admite.

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