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Censar en Estados Unidos para combatir carencias

Rubén Zermeño

El próximo año será de vital importancia para Estados Unidos, a través del Censo 2020 se formulará la arquitectura del Congreso y se repartirán los fondos federales para vivienda, centros de salud y educación


Oct 10, 2019
Lectura 8 min
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Estados Unidos es, por ahora, primera potencia mundial por su poderío militar y económico, pero no todas las personas que viven en su territorio puede acceder a servicios básicos como vivienda, salud, trabajo y educación.

Las rentas en las grandes ciudades no bajan de los 900 dólares, los sueldos apenas crecen junto a la inflación y para poder ser atendido en un centro público de salud los pacientes deben de perder el día.

Es por eso que por mandato constitucional, cada 10 años se debe de censar a toda la población. De esta manera se obtiene un panorama de las carencias y los datos son utilizados para repartir el dinero de los fondos federales, hacer políticas e incluso definir la arquitectura del Congreso.

Norma Castañeda es consultora en participación cívica en el sur de California, a través de “Tell That Story” busca impulsar a latinos para que ocupen puestos de poder en todos los niveles de Gobierno. Por su experiencia con la comunidad migrante, ve de suma importancia que participen en el próximo censo.

“Es  importante que todas las personas se hagan contar porque de acuerdo con el número de personas que son contadas es como se conformará  la Cámara de Representantes. También se distribuyen los fondos federales. Hay implicaciones políticas, económicas y sociales”, narró.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amagó a mediados de año a la comunidad migrante que vive en su país con preguntarles en el censo sobre su situación migratoria. La Corte Suprema bloqueó la iniciativa y la Oficina del Censo de los Estados Unidos (United States Census Bureau) insiste en que todos los datos proporcionados son confidenciales por lo que agencias como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas no podrán tener acceso a ellos.

Pese a que los datos están blindados el miedo crece en la comunidad migrante.

Activistas, políticos y otros ciudadanos con campañas como #CuentaConmigo y #HagaseContar buscan disipar los miedos e incentivar la participación, ya que si bien los migrantes no tienen la ciudadanía estadounidense, para el censo sí cuentan.

En juego, además de los puestos políticos de representación, están 675 mil millones de dólares en fondos federales que podrían ayudar a miles de personas a vivir en un lugar digno, contar con servicios de salud y poder cumplir el sueño americano.

Las principales necesidades

Haruka Arjona llegó procedente de Mérida a Nueva York en 2018, convencida de que la vida sería como en las películas, pero la realidad fue completamente distinta.

“Vine por la imagen de las películas y series, pensé que iba a encontrar un departamento bonito y que iba a poder pagarlo trabajando en una cafetería. Además soy profesionista y hablo inglés. Aún así y con todas esas ventajas, ha sido bastante difícil porque en esta ciudad te das un encontronazo con la realidad”, contó a Reporte Índigo.

Según datos del contralor de Nueva York, Scott Stringer, entre 2005 y 2017 el aumento en los costos de alquiler provocó que 425 mil departamentos que se rentaban en menos de 900 dólares desaparecieran debido a la alta demanda por el crecimiento de la población.

Contrario a los precios de los alquileres, en los últimos 20 años los sueldos han aumentado en la Gran Manzana apenas un 15 por ciento, mientras que las rentas 40 por ciento.

Debido a esta crisis de vivienda, Haruka ha pasado de vivir con amigos, a tener roomies, de habitar sótanos, a subarrendar con otras familias, incluso a vivir en shelters, refugios para desamparados.

“Los shelters como los ves en la película Buscando la Felicidad de Will Smith, no son así. Son muchas veces más peligrosos que la calle. Muchos de esos recursos (de los fondos federales) deberían de ir para viviendas y para refugios, porque muchos de esos lugares están descuidados, el personal no está capacitado, y te tratan mal. Hay un trato diferenciado entre la comunidad norteamericana y los que venimos de otra condición (migrantes)”, narró.

Además de vivienda, Haruka ha batallado con los servicios de salud, el año pasado y por un mal diagnóstico le dio neumonía y estuvo cerca de perder la vida, confiesa.

Me hicieron un examen ginecológico cuando yo tenía neumonía. Mi experiencia no ha sido nada buena. En cuanto la atención, jamás pensé decirlo, pero extraño la calidez del trato humano en México

- Haruka Arjona

Migrante

El pasado 8 de octubre, la Oficina del Censo de Estados Unidos comenzó a reclutar a 500 mil personas que aplicaran el cuestionario, por lo que en las calles de todas las ciudades de Estados Unidos se comienza a ver a personal acreditado y el miedo de la población migrante comienza a crecer.

“Hay un temor generalizado en la población. Desde hace dos semanas están pasado las personas del censo. La gente enseguida se esconde, no están dispuestos a participar”, narró la joven.

Genesis Sánchez es gerente de campaña de Census en Texas y actualmente se encuentra resolviendo dudas y disipando miedos de la población migrante.

“La comunidad latina está creciendo mucho en Estados Unidos y muchas veces no tenemos los recursos o la representación adecuada. El censo es una forma de decir ‘aquí estamos, no nos vamos y merecemos los recursos de regreso en nuestra comunidad (…) Los datos e información que uno comparte con el censo son confidenciales, además hay leyes que protegen la información”, dijo a Reporte Índigo.

El Título 13 del Código Penal de Estados Unidos señala que la información de los participantes en el censo se mantenga confidencial, sino llegara a ser así la pena es de hasta 5 años de prisión y una multa de 250 mil dólares

Censo en Estados Unidos ¿Y en México?

Mientras Estados Unidos tiene la Oficina del Censo, en México el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) se encarga de realizar los censos nacionales, también cada 10 años.

Los datos obtenidos sirven para dividir los distritos electorales y repartir los recursos federales a través de los distintos ramos. Aunque en teoría es similar a lo que ocurre en territorio de nuestro vecino norte, las fórmulas pueden llegar a ser distintas y muchas veces los datos solamente quedan en evaluación sin dar el salto a políticas.

En Estados Unidos los datos obtenidos cada 10 años se utilizan para seleccionar o identificar quién debe de recibir los fondos federales, para solucionar problemas de desigualdad y para monitorear y evaluar dichos programas.

“En el caso mexicano, la información del INEGI se utiliza en los tres casos pero de manera menos sistematizada. Muchas veces las matrices no se utilizan en modificaciones de los programas. Lo que tenemos es que muchas veces la información del INEGI debería de ser más explotada o debería de integrarse a la evaluación, diseño e implementación de políticas públicas, pero muchas veces no llega a dar el salto y solamente queda en procesos de evaluación”, opinó Leonardo Núñez González, analista político y especialista en gasto público.

Con los datos del departamento del Censo en Estados Unidos se distribuyen y modifican fondos federales para 132 programas, como de atención médica, desayunos escolares, hogares de intereses social, construcción de carreteras y de educación.

La información obtenida por el INEGI a través de los censos sirve para definir los distritos electorales y repartir dinero a través de distintos fondos y ramos federales

En el caso de México, la población, de manera directa incide en la repartición de los fondos federales.

La Ley de Coordinación Fiscal regula la distribución del Ramo 28 (Participaciones) y el Ramo 33 (Aportaciones) así como los distintos fondos que con fórmulas distintas, que incluyen población y recaudación, distribuyen el dinero de la federación.

Entre los fondos que toman en cuenta los datos de población del INEGI se encuentran el Fondo de Fomento Municipal, el Fondo de Infraestructural Social y el Fondo de Fortalecimiento de los Municipios.

Para el especialista, repartir los fondos de acuerdo al número de población, no es la manera más equitativa de hacerlo.

“Tenemos un sistema fiscal en el cual no hemos logrado conciliar otra forma de variables y que hemos hecho muy dependientes a los estados de las aportaciones y de los recursos federales. A veces se premia más la variable poblacional, esto te puede generar distorsiones si no lo compensas con variables de premiar de mejor manera a quienes recaudan más”, señaló.

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