Mientras miles de catalanes salieron ayer a las calles para protestar contra  la actuación de la policía en la jornada del 1 de octubre, los principales actores con participación en la crisis buscan una salida política después de uno de los episodios más lamentables en la historia reciente de España.

El Gobierno de Cataluña pide la mediación de la Unión Europea para alcanzar un diálogo con el Gobierno de España, cuya única respuesta ha sido hasta el momento a través de los juzgados y los cuerpos policiacos.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, se ve cada vez más presionado por las fuerzas políticas para abrir una vía de negociación con los independentistas y reunirse con las distintas fuerzas representadas en el Parlamento para buscar la mejor solución a la crisis.

El Rey Felipe VI hizo un llamado a todas las partes para recuperar el orden constitucional y transmitió un mensaje de tranquilidad a todos los españoles en medio de la crisis en Cataluña, pero también se ha mostrado especialmente crítico con las autoridades catalanas, a quienes responsabiliza por la división que hoy impera entre la sociedad de Cataluña.

Lo que queda tras la jornada del 1 de octubre, marcada por la violencia, es que ninguno de los dos bandos, ni el gobierno catalán ni el Estado español pudo lograr su objetivo y además salieron seriamente cuestionados y debilitados.

Tensa tregua

El Gobierno de Cataluña pasó por encima de la Constitución española y desafío abiertamente al Estado y a las instituciones en su afán por celebrar el referéndum de manera unilateral, consulta que quería llevar a cabo sin la intervención del gobierno central.

Por su parte, el Gobierno de España, cuyo escenario deseado habría sido la suspensión del referéndum sin una intervención directa, respondió al desafío con el peso de todo el aparato del Estado, a través de los tribunales y con la movilización de los cuerpos policiacos.

Era previsible lo sucedido en la jornada del pasado domingo: dos posturas tan distantes, una sociedad dividida y enfrentada no podían presagiar otro resultado, la represión y el enfrentamiento fueron la consecuencia natural de semanas de tensión.

Lo que sigue ahora es una incógnita en muchos sentidos. Después de haberse desafiado mutuamente, Cataluña y Madrid se encuentran en una especie de tregua y por el momento no parecen dispuestos a dar el siguiente paso, aquel que pueda ocasionar el rompimiento total.

Ayer miles de catalanes se movilizaron y marcharon por las principales vías de Barcelona para protestar contra la “represión” del Estado.

El punto máximo de tensión fue el acoso hacia integrantes de cuerpos policiacos desplegados en Cataluña, ya sea en sus hoteles o en algunas dependencias, lo que ha ocasionado que algunos hayan sido expulsados de sus alojamientos ante la presión de la ciudadanía.


“Esas autoridades se han situado al margen del derecho y la democracia, han intentado quebrar la unidad de España y la soberanía nacional”

Felipe VI

Rey de España

Los escenarios

Tras los sucesos del pasado domingo 1 de octubre, así avanza el choque entre catalanes y el Gobierno central:

> Aunque desde el Gobierno de Cataluña se había anunciado que se podría proclamar la independencia en las 48 horas siguientes al referéndum, parecen haber dado un paso atrás.

> El gobierno catalán pide la mediación de la Unión Europea para alcanzar un diálogo con el Gobierno de España.

> La Constitución de España, en su artículo 155, contempla otorgar facultades extraordinarias al Estado en caso de que una comunidad autónoma no cumpla con sus obligaciones constitucionales o actúe en forma que atente contra los intereses generales de España.

> Diferentes fuerzas políticas en España empiezan a presionar al presidente del Gobierno para que active este artículo y convoque a elecciones en Cataluña.

> Afirman que se cumplen las condiciones para invocar ese artículo, pues no conciben que Carles Puigdemont siga al frente del Gobierno de Cataluña tras el desafío que ha lanzado al Estado.

El siguiente paso

Aunque desde el gobierno catalán se había anunciado que se podría proclamar la independencia en las 48 horas siguientes al referéndum, parecen haber dado un paso atrás y buscan la mediación internacional para salir de la crisis; aunque su objetivo sigue siendo el mismo, la emancipación de España.

Para Mariano Rajoy, el siguiente paso también es fundamental, todo el apoyo que tuvo de las demás fuerzas políticas para evitar el referéndum parece ir menguando, y los principales liderazgos, incluso dentro de su propio partido, comienzan a presionar para que actúe de forma contundente.

La Constitución de España, en su artículo 155, contempla otorgar facultades extraordinarias al Estado en caso de que una comunidad autónoma no cumpla con sus obligaciones constitucionales o actúe en forma que atente contra los intereses generales de España.

Tanto en las filas del Partido Popular de Rajoy, como desde otros partidos, entre ellos el Ciudadanos, empiezan a presionar al mandatario para que active este artículo y convoque a elecciones en Cataluña.

Afirman que las condiciones para invocarlo se cumplen, y muchos no conciben que Carles Puigdemont siga al frente del gobierno catalán tras el desafío que ha planteado al Estado.

Pedro Sánchez, líder del PSOE, principal partido de oposición, insiste en que se restablezca la comunicación por la vía oficial con el gobierno catalán y que en la misma se incluya a todas las fuerzas políticas.

Hay algunas voces que incluso piden un referéndum pactado, pero por el momento parece una opción con poco futuro.

Rajoy enfrenta quizá el dilema más complejo de su mandato, abrir una puerta al diálogo o dar un golpe certero al gobierno autónomo. Ambas opciones implican consecuencias imprevisibles que tendrá que asumir.

‘Deslealtad inadmisible’

Felipe VI, monarca español, dirigió un mensaje televisado al pueblo español -algo que no es habitual- en medio de la crisis que se vive en Cataluña.

Vestido de traje y con las banderas de España y de la Unión Europea como parte de la escenografía, el rey habló sobre los movimientos de la Generalitat (gobierno autónomo de Cataluña) para que sea proclamada ilegalmente la independencia; señala a sus líderes como responsables de la división que se vive en la región.

“Con sus decisiones han vulnerado de forma sistemática las normas, demostrando una deslealtad inadmisible a los poderes del Estado, a los que representan en Cataluña. Han socavado la armonía y la convivencia en la sociedad catalana”, condenó el monarca.

Durante su mensaje, Felipe VI también insistió en que con su “conducta irresponsable” las autoridades autonómicas incluso podrían poner en riesgo la estabilidad social y económica de Cataluña, e hizo un llamado a recuperar el orden legal en el país.

“Esas autoridades se han situado al margen del derecho y la democracia, han intentado quebrar la unidad de España y la soberanía nacional.

“Por todo ello y ante la situación de extrema gravedad, que requiere el compromiso de todos, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional”, señaló.