La banda surcoreana BTS visitará mañana La Casa Blanca, donde en compañía del presidente Joe Biden hablarán de la inclusión, el tema anti-asiático y los delitos de odio.

De marzo de 2020 a diciembre de 2021, se reportaron 10 mil 905 incidentes de odio contra la comunidad asiática en Estados Unidos.

De esos incidentes, de acuerdo con la asociación Stop Anti-Asian Hate, 824 fueron informes de odio contra ancianos asiático-estadounidenses, recibiendo acoso verbal o rechazo.

Estas situaciones no son nuevas en la Unión Americana, sino que datan de años atrás, llegando incluso a que en 2020 los delitos de odio por raza, etnia o ascendencia en el país fuera los más altos con 61.8 por ciento, dejando atrás los crímenes por religión, orientación sexual y discapacidad, según datos del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Debido a ese panorama y al último tiroteo que se registró contra la comunidad asiática en marzo de 2021 en Atlanta, Georgia, donde seis mujeres de origen asiático fallecieron, es que el gobierno federal optará por nuevas alternativas para tratar de enfrentar el problema.

El día de mañana, la banda surcoreana de K-pop, BTS, visitará La Casa Blanca para discutir junto al presidente Joe Biden la inclusión y representación asiática, el tema anti-asiático, y los delitos de odio y la discriminación en el país.

“El presidente Biden y BTS también hablarán sobre la importancia de la diversidad y la inclusión, y sobre la plataforma de BTS como jóvenes embajadores que difunden un mensaje de esperanza y positividad en todo el mundo”, informó la residencia presidencial en un comunicado.

Para el maestro Óscar Abad Corral, internacionalista de la UNAM, esta invitación fue un total acierto de La Casa Blanca, considerando que el grupo surcoreano es altamente reconocido entre las recientes generaciones y con el cual se puede generar un poco más de empatía.

“Creo que es un acierto político porque también en las nuevas generaciones existe una completa descalificación ante el ejercicio de la política, y al vincularse con elementos de la música que tienen alto reconocimiento mundial como es esta banda surcoreana BTS, se puede dar esa proximidad.

“Con su colaboración se puede generar un poco más de conciencia sobre todo porque es un grupo no solo con el reconocimiento de sus seguidores sino también de organismos internacionales como Naciones Unidas a partir de los esfuerzos que han hecho con UNICEF, entre diferentes campañas de concientización a nivel mundial”, dice el académico.

Reuniones a futuro en la Casa Blanca, más allá de BTS

Tras la reunión que se lleve a cabo entre Joe Biden y la banda surcoreana BTS, podría abirse la posibilidad de que el gobierno estadounidense extienda sus invitaciones a otros artistas con el fin de que sean una representación para todas las comunidades que habitan en el país y que han sufrido discriminación o violencia.

Sin embargo, esas invitaciones podrían estar limitadas a sólo aquellos que tengan antecedentes con campañas sociales, como es el caso del grupo de K-pop.

Desde 2017, BTS se unió a la campaña del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) “Fin A La Violencia”, a través de la cual empezaron a promover que el mundo fuera un lugar más seguro para las nuevas generaciones.

Además, bajo la etiqueta #LoveMyself  (Ámate a ti mismo), iniciaron una gira mundial con el propósito de promover que las y los jóvenes fueran ellos mismos, poniendo siempre por delante sus diferentes orígenes e idiomas.

Considerando esto, el también docente de la Universidad Anáhuac comparte que el gobierno estadounidense debe hacer sus próximas invitaciones con sumo cuidado, pues a pesar de que hay una gran variedad de artistas que representan a la comunidad afroamericana, asiática o latina, no todos tienen una agenda lo suficientemente “presumible, cuidada o limpia”.

“No se tratar de vincularse con quien es popular y ya, sino con quien goce de un historial limpio como para que pueda enaltecerse como un ejemplo a seguir (…) La cúpula política de Estados Unidos deberá buscar esas referencias transparentes, aceptadas y reconocidas para generar esta empatía con la juventud, porque muchas veces tienen miles de seguidores, pero cuentan con antecedentes delictivos”, dice Abad Corral.

De ese modo, el también egresado del Instituto de Estudios Políticos Sciences-Po en Francia, asegura que se debe reconocer a este tipo de bandas que utilizan su popularidad para generar mensajes constructivos, y de los cuales otros artistas pueden aprender.

“De cierta manera pueden alimentar los deseos de otras personalidades para que sigan cuidando su imagen y se conviertan en un referente que nos permita perfeccionarnos como humanidad”, detalla.

En ese sentido, se espera que BTS pueda abrirle la puerta a próximos artistas para unirse a campañas sociales y así puedan darle voz a las comunidades que más lo necesitan.

También puedes leer: Free Fire y BTS se unen a través de una campaña llena de estilo, música y moda