El Brexit está de nueva cuenta en la cuerda floja. La salida de Reino Unido de la Unión Europea podría no consumarse después de que los negociadores no logran cerrar acuerdos respecto a los términos comerciales de la separación.

La escisión de Reino Unido del bloque económico es jurídicamente legal desde el 31 enero de este año, no obstante, los líderes de ambas partes acordaron desarrollar mesas de negociación cuyo objetivo es delinear las normas que regirán en su nueva relación. Estas reglas deberían estar listas en octubre para implementarse a partir del primer minuto de 2021.

Sin embargo, los negociadores de ambas partes acusan que no hay disposición para establecer las normativas bilaterales, situación por la cual el proceso del divorcio entre Londres y Bruselas, que inició en 2016, podría entrar en el congelador.

Michel Barnier fue el primero en lanzar el golpe. El representante de la Unión Europea acusó que hay falta de compromiso de los líderes británicos para determinar los acuerdos para su relación bilateral.

“Aquellos que esperaban que las negociaciones avanzaran esta semana se sentirán decepcionados y desgraciadamente yo también estoy francamente decepcionado, preocupado y sorprendido”, declaró el representante de la Unión Europea en un encuentro con medios.

Como respuesta a Bruselas, el negociador del bando británico David Frost reprochó a los países del bloque el hecho de querer un acuerdo para dar continuidad a las ayudas estatales y la política pesquera del bloque, temas que mantienen estancadas las negociaciones.

“Hemos sido claros sobre el enfoque de Reino Unido. Buscamos una relación que garantice recuperar el control soberano de nuestras propias leyes, fronteras y aguas, y que se centre en una relación comercial basada en un Tratado de Libre Comercio como los que la UE ha celebrado con otros socios internacionales”, puntualizó Frost en un comunicado de prensa.


Todavía es posible llegar a un acuerdo, este continúa siendo nuestro objetivo, pero está claro que no será fácil de lograr

David Frost

Negociador de Reino Unido

El gobierno británico, de acuerdo con las declaraciones de su representante, busca cerrar los pactos de cooperación con la Unión Europea respecto a la aviación y el desarrollo de programas científicos, entre otros temas de carácter legal.

Pese al jaloneo después de la séptima mesa de negociones y el poco optimismo de Michel Barnier, el representante de Reino Unido declaró que mantienen su disposición para llegar a un acuerdo.

Las negaciones, que iniciaron en marzo, continuarán en Londres a partir del 7 de septiembre, en tanto, los involucrados se mantendrán en contacto con el objetivo de destrabar los desacuerdos, mientras el cronometro avanza hacia la fecha límite del Brexit.

Monserrat Castillo, internacionalista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), declara que, tanto para el Reino Unido como para el bloque, es mejor tener reglas claras antes de que finalice el año, dado que la escisión ya fue autorizada y, por tanto, las autoridades británicas no estarían obligadas a acatar las leyes europeas.

“La tensión ha estado desde las primeras mesas de negociación y puede que continúen los intercambios de declaraciones. Es posible que sean los británicos quienes suelten un poco la cuerda por la situación tan complicada en materia económica que van a enfrentar después de la pandemia porque no van a contar con los apoyos europeos”, opina la especialista.

Brexit a contrarreloj

La separación funcional de Reino Unido de los 26 países que integran la Unión Europea se aprobó a inicios de año. Desde entonces, el panorama económico del país se ha visto ensombrecido debido a la emergencia por el COVID-19.

Con la pandemia, Boris Johnson, primer ministro británico, enfrenta una complicada situación para consolidar el Brexit, dado que la economía está inmersa en la peor recesión desde 2009, la cual deberá enfrentar sin el cobijo de sus aún socios europeos.

El Producto Interno Bruto (PIB) del país sufrió un desplome de 20.4 por ciento en el periodo comprendido entre abril y junio respecto al primer trimestre de 2020, de acuerdo con datos divulgados por la Oficina Nacional de Estadística.

La situación económica se complica por la pérdida de más de 220 mil empleos como daño colateral del confinamiento y las medidas de distanciamiento social que las autoridades han emprendido para mitigar la dispersión del virus del COVID-19, que suma más de 325 mil 239 contagios.

Autoridades han manifestado que la economía avanza hacia la recuperación tras la apertura de algunas actividades, sin embargo, será complicado que en el corto plazo Johnson logre concretar sus planes para la consolidación de Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte.


Reino Unido puede solicitar una prórroga de dos años para evitar una salida abrupta del bloque económico que complique sus acuerdos comerciales

No obstante, el primer ministro, que tomó el Brexit como bandera política para llegar al cargo, aún tiene la opción de solicitar una prórroga de dos años para consumar la salida del bloque, lo cual podría costarle críticas de los conservadores, pero le daría un respiro para enfrentar la crisis postcoronavirus.

Sin un acuerdo en la mesa, el peor escenario es que se consume un “Brexit duro”, esto significaría que la relación bilateral quedaría sin un rumbo normativo claro, lo que causaría un impacto negativo para el comercio británico.

“Johnson va a ser muy meticuloso antes de tomar una decisión porque tiene mucho en juego y va a ser complicado que impulse una recuperación económica porque no va a tener las mismas facilidades para el intercambio o el acceso a mercancías producidas en la región”, declara la internacionalista de la UNAM.

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