En Brasil, los ciudadanos continúan bajo una situación de peligro. Las inundaciones en el noroeste del país representan una gran amenaza, ante la cual las autoridades no deben dejar de actuar.

De acuerdo con el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de Brasil, la posibilidad de que haya más inundaciones en los próximos días es muy alta, debido a la acumulación de lluvias y a la prevención de más chubascos.

Las lluvias han afectado sobre todo a la capital del estado de Pernambuco, Recife, dejando al cierre de esta edición 91 personas sin vida, 26 desaparecidos, y un centenar de heridos; números que pueden ascender con el paso de las horas debido a la continuidad de las lluvias y a las actividades de rescate.

A través de redes sociales, diferentes usuarios compartieron el derrumbamiento de casas, escenas de automóviles enterrados debajo de los escombros, e imágenes de rescatistas moviendo rocas, techos y tierra para encontrar cuerpos con o sin vida.

Ante esta situación, el gobernador de Pernambuco, Paulo Câmara, acudió a la zona, donde además de acercarse a los bomberos, habló con algunos de los habitantes, asegurándoles que las actividades de rescate se mantendrán hasta que todas las personas desaparecidas hayan sido encontradas.

“Aún tenemos pronósticos de lluvia y continuaremos con los trabajos de búsqueda de personas sepultadas (…) Nuestra determinación es que los equipos permanezcan en su lugar hasta que se rescate a la última víctima”, declaró.

De igual forma, el presidente Jair Bolsonaro visitó ayer la zona afectada, viéndola sólo desde el interior de un helicóptero en compañía de militares.

Para el doctor Lucio Oliver Costilla, especialista de la UNAM en los fenómenos del Estado y la sociedad en Brasil, entre las primeras acciones que debería lanzar el gobierno ante este escenario, además de rescatar a la población, está el hacer una estadística real de las áreas en riesgo y evitar que más gente viva ahí.

“Los derrumbes no fueron ocasionados tanto por el desborde de los ríos más cercanos, sino porque hay zonas con viviendas mal construidas en áreas vulnerables donde el agua se carcome la tierra, haciendo que las casas se desmoronen por completo”, asegura.

Además, añade que estas inundaciones son una expresión de los cambios climáticos; algo a lo que el gobierno federal no le ha prestado la atención que merece, así como tampoco a las muertes que se han registrado.

“Este es un gobierno al que las muertes por estas razones (de inundaciones) no le interesan. Incluso con las muertes por la pandemia de COVID-19 el mismo presidente decía que él no tenía nada que ver y que por lo tanto eran problemas que no podía solucionar”, recuerda el también catedrático.

Inacción por lluvias en Brasil, el golpe contra Bolsonaro

A pesar del respaldo que el gobierno federal le ha brindado al noroeste de Brasil con las recientes inundaciones, como el otorgamiento de millones de reales brasileños para el mejoramiento o la creación de nuevas infraestructuras, ese respaldo humanitario y económico no se había visto antes para invertir en prevenciones.

En entrevista, el doctor Oliver Costilla señala que esa inacción sumada al desinterés por el cambio climático podrían perjudicar en la imagen de Jair Bolsonaro, sobre todo de cara a las elecciones generales a celebrarse el próximo 2 de octubre, y a las cuales el ultraderechista prevé reelegirse.

“Este es un gobierno de la inacción ante los problemas populares, porque es una administración autoritaria que beneficia sólo a los grandes empresarios y a los grupos particulares que lo apoyan, y no tanto a la población mayoritaria, que son personas de escasos recursos y gente de color.

“Entones, esto sí va a afectarle en las elecciones porque la indiferencia del gobierno es una indiferencia criminal”, dice el doctor.

Del mismo modo, concuerda con que la actual inacción el gobierno sólo demuestra el tipo de acciones que realizará a futuro el presidente si es que cuenta con la mayoría de los votos para permanecer en el poder.

En ese sentido, para proteger a la sociedad brasileña a futuro y evitar que miles de personas resulten afectadas como hasta ahora, se requiere de un gobierno federal que no sólo distribuya ayudas tras una catástrofe, sino antes de que ello suceda.

Con esto, la población más vulnerable podría tener un refugio de emergencia al cual acudir en caso de lluvias e inundaciones, así como un respaldo económico para usarlo en la compra de víveres, evitando escenarios en los que la gente esté esperando a las autoridades para recibir el apoyo que necesitan.

Por otro lado, se requiere que un grupo de especialistas den a conocer las zonas que tienen más peligro de colapsar en caso de lluvias torrenciales, y expertos que estén guiando constantemente al gobierno en temas en favor de la lucha contra el cambio climático.

Las acciones que realice Brasil en favor del medio ambiente se sumarían a las que se lleven a cabo en otros países, evitando con ello que a largo plazo las lluvias se precipiten y se den en épocas en las que no se esperaban, como actualmente se está registrando el país suramericano, donde se dan chubascos en invierno.

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