Sobre el rostro de Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido, aparece una sonrisa. El político británico se muestra aliviado por no haber sido destituido, luego de que en el Parlamento se realizara una moción de censura interna en su contra.

Fue el pasado lunes que los diputados británicos se reunieron para analizar la estadía de Johnson después de que fuera fuertemente criticado por el caso Partygate”, un par de fiestas en las que participó en el número 10 de Downing Street mientras el resto de su país se encontraba en confinamiento y millones de personas no podían acompañar a sus familiares hospitalizados.

La primera reunión fue registrada en junio de 2020 para celebrar su cumpleaños, y la segunda en diciembre del mismo año para festejar la época decembrina. En ambos eventos se asegura que acudieron más invitados de los previstos y no se respetaron las reglas sanitarias impuestas por el propio gobierno.

Para confirmar su permanencia a pesar de las fiestas, Boris Johnson recibió el respaldo de 211 diputados contra 148, convirtiéndose en el primer ministro que menos votos ha tenido a su favor tras una moción de censura interna.

Su antecesora Theresa May, por ejemplo, hace cuatro años recibió 117 votos en contra al ser cuestionada por un mal manejo del Brexit, llevándola a dimitir en cuestión de meses.

Margaret Tatcher también decidió dejar su cargo antes de tiempo, en 1990, aun cuando ya había superado una moción de censura interna cinco años antes; algo que también ocurrió con su sucesor John Major, dejando su puesto en 1997.

Debido a esos casos, se pone en duda si Boris Johnson podrá continuar con su mandato sin ningún tipo de intervención por parte de la oposición o incluso de sus propios partidarios, considerando que también pusieron en duda su liderazgo.

En caso de que los diputados quieran volver a analizar el mandato del primer ministro a través de una segunda moción de censura interna, para eso deberán esperar 12 meses como así lo estipulan las reglas británicas.

Mientras eso ocurre, Boris Johnson tendrá múltiples retos para tratar de impulsar su imagen, o de lo contrario irse despidiendo de su cargo y de las metas que quería alcanzar en favor de sus connacionales.

Para Daniel Muñoz Torres, jefe de la carrera de Relaciones Internacionales de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, entre los temas que podría manejar Johnson está la recuperación económica post-Brexit.

En abril pasado, la Oficina Nacional de Estadísticas dio a conocer que la inflación en Reino Unido se situó en nueve por ciento, llegando a ser la más alta en los últimos 40 años; una cifra a la que contribuyó la invasión rusa a Ucrania al poner en alza los precios de la energía.

“Por el otro lado, Boris Johnson debería aprovechar estos momentos de coyuntura como el Jubileo de Platino de la reina Isabel II para brindar un discurso nacionalista en el que muestre unidad, trabajo, y cómo obtendrá una recuperación económica post-Brexit. Eso podría darle a su gobierno una mayor oportunidad para reivindicarse con su pueblo.

“Sin embargo, el que haya logrado un voto de confianza no significa que esté segura su continuidad. Hay varios antecedentes de dimisiones en Reino Unido y eso nos haría ver que es muy probable que eso pase otra vez”, destaca el docente.

‘Partygate’ de Boris Johnson, batalla perdida

Respecto al caso de las fiestas registradas en 2020 en el 10 de Downing Street, aunque Boris Johnson podría intentar retomar el tema para que los británicos acepten sus disculpas, es poco probable que triunfe en ese objetivo.

De acuerdo con datos de la consultora Morning Consult, los niveles de desaprobación de Johnson comenzaron a aumentar en julio del año pasado y se incrementaron hasta diciembre, cuando se dieron a conocer las fiestas clandestinas en las que participó.

“Creo que es demasiado tarde para que Johnson pueda mejorar su imagen frente a este electorado que está enojado por el tema del ‘Partygate’, sobre todo porque vio que el gobierno decía una cosa y hacía otra; entonces, este tema es una batalla perdida”, comparte el internacionalista de la UNAM.

Bajo esa línea, se espera que mientras el primer ministro deje de lado las fiestas de hace dos años, opte por también recuperar la confianza de sus partidarios y de otros miembros del Parlamento, o de lo contrario no podrá avanzar en próximas medidas urgentes como la seguridad y el seguimiento de los programas de vacunación.

“Estamos en un momento decisivo que nos permite dejar atrás toda esta situación y centrarnos en las cosas importantes para unir a nuestro partido”, dijo Boris Johnson a la prensa local.

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