Por lo menos 18 personas murieron y 117 resultaron heridas a causa de la explosión de una bomba en un santuario en el centro de Bangkok, el cual es uno de los sitios turísticos más populares, en una intersección transitada rodeada de hoteles de cinco estrellas y centros comerciales de lujo.

Con un intenso fogonazo que fue captado por las cámaras de videovigilancia y que causó un estruendo que retumbó en varias cuadras, el estallido de la bomba dispersó restos humanos en la intersección de Rachaprasong, desparramó sangre, astilló ventanas y motonetas resultaron incendiadas. 

La explosión se produjo durante la hora de mayor tránsito vespertino en medio de gran concurrencia de turistas, oficinistas y compradores.

No hay responsables

Nadie se atribuyó ayer el ataque al santuario.

“Quienes colocaron esta bomba son crueles”, afirmó el jefe de la policía nacional, Somyot Poompummuang. “Se proponen matar porque todos saben que a las 7 de la tarde el santuario está replegó de tailandeses y extranjeros. Colocar la bomba allí significa que quieren ver muchos muertos”.

Como ataque individual, lo sucedido ayer no tiene precedentes en la historia reciente de Tailandia (Fuente: AP)