Más de una docena de flores reposan en el suelo. Amontonadas una sobre otra, hacen evidente el lugar en el que el periodista holandés Peter R. de Vries fue baleado a quemarropa con cinco tiros, uno de ellos recibido en la cabeza.

El pasado martes 6 de julio fue que este suceso se registró en Holanda, dejando a su paso múltiples rechazos en contra de la violencia y la apuesta clara de que el caso no quedará impune.

Hasta este viernes, las autoridades holandesas habían detenido a dos sospechosos en Ámsterdam, donde el periodista fue herido luego salir de una televisora, y a dos más en una autopista a 50 kilómetros de la capital holandesa, entre los que se podría encontrar el posible tirador.

Antes de que se diera a conocer la agresión hacia De Vries, en 2019 ya se le había ofrecido seguridad personal para que lo vigilara las 24 horas, algo que él se negó a aceptar aun cuando había diferentes amenazas a su alrededor.

Una de las más escandalosas, fue cuando hace dos años su nombre apareció en la lista negra de Ridouan Taghi, un narcotraficante holandés que actualmente está preso, pero que está vinculado a un caso en el que De Vries trabajó como confidente, convirtiéndolo en uno de sus posibles objetivos.

Al conocer ese escenario y el reciente ataque hacia el periodista, fue Mark Rutte, primer ministro de Países Bajos, quien aseguró que todos los holandeses estaban pensando en el comunicador, por lo que no dejaría de trabajar junto a su gabinete para ganar la lucha contra el crimen organizado y así evitar que esas acciones se sigan repitiendo.

Asimismo, entre otras personalidades que alzaron la voz estuvo Charles Michel, presidente del Consejo Europeo; los reyes holandeses, Guillermo y Máxima; así como David Sassoli, líder del Parlamento Europeo, quien defendió el papel de la prensa en aquel país.

“Los medios de comunicación son la columna vertebral de la democracia. Los ataques contra los periodistas es un ataque contra todos nosotros”, recalcó.

De acuerdo con un registro realizado por Reporteros Sin Fronteras (RSF), a través del cual se especifica el avance que hay de la libertad de prensa a nivel mundial, a pesar de que Holanda es uno de los países donde más se respeta el trabajo de los periodistas por el apoyo de parte de los policías y porque en los tribunales se suelen condenar las agresiones en su contra, sin duda siguen habiendo temas pendientes, como el crimen organizado.

Al respecto, es la maestra Norma Soto Castañeda, internacionalista y académica de la Universidad La Salle, quien comparte que el gobierno debe tomar acciones inmediatas para frenar este tipo de acciones, pero también con la debida precaución para no poner en riesgo a más personas.

“Deben actuar de esa manera porque también existe la posibilidad de que quienes conforman el crimen organizado aumenten sus actos si ven acciones tan apresuradas y evidentes del gobierno para acabar con ellos”, opina.

De esa manera, se espera que la administración holandesa se prevenga de agresiones similares a través del reforzamiento de sus sistemas de vigilancia y la insistencia de que posibles víctimas acepten seguridad personal para evitar actos en su contra.

“Todas estas medidas no son fáciles de aplicar porque son acciones que deben ser anunciadas, aprobadas, aplicadas y al final ver los resultados; entonces, sin duda será una carga muy fuerte para el primer ministro, pero él deberá saber tranquilizar a las personas y a su vez seguir tomando más acciones acordes a lo que se está viviendo”, dice Soto Castañeda.

Trabajo en equipo para resolver caso De Vries

Desde el momento en que se dio a conocer que Peter R. de Vries había recibido cinco tiros entre las calles de Ámsterdam, las razones por las que se dio esta agresión no eran tan imposibles de descifrar, debido a que es uno de los periodistas más reconocidos en el tema del crimen organizado.

Tomando eso como referencia, la internacionalista Soto Castañeda sugiere que a partir de este caso otros periodistas comiencen a trabajar en equipo, en colaboración con diferentes medios y colegas para evitar lo que más que puedan acciones de violencia.

“Los periodistas tienen la gran responsabilidad de comunicar y eso los pone en mucho riesgo, por lo que sugeriría que cualquier tipo de investigación que estén desarrollando la compartan para que el crimen organizado vea que no nada más hay una persona detrás de una investigación, sino todo un grupo que está participando, así sería más difícil atacar”, comenta.

En ese sentido, se espera que a partir de la experiencia de De Vries, sean más los periodistas los que no se empeñen en trabajar de manera individual, sino que compartan sus trabajos con otros medios, tanto impresos como televisivos, y también incluyan a otros colaboradores para intentar esquivar cualquier tipo de agresión en su contra.

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