Autoridades de Indonesia investigan el asesinato de casi 300 cocodrilos, perpetrado por aldeanos en la provincia de Papúa Occidental; de acuerdo con los primeros reportes, los agresores actuaron porque uno de estos animales atacó a un campesino, lo que provocó su muerte.

En total, fueron 292 los reptiles muertos, tras el ataque llevado a cabo tras el fuel del campesino.

Investigaciones indican que la víctima fue atacada tras ingresar a un área de reproducción de cocodrilos, cercana a un lago, en el distrito Sornog, para cortar césped para su ganado.

Basar Manullang, director de la Agencia de Conservación y Recursos Naturales advirtió que el caso puede implicar castigos.

“Ya que matar a los cocodrilos es ilegal, nos coordinamos con la policía para la investigación”, dijo Manullang.

Según las autoridades, los aldeanos actuaron armados con machetes, martillos, palas, y otras armas afiladas.

Entre los animales afectados se cuentan cocodrilos grandes de hasta 4 metros, y crías de entre 50 y 150 centímetros.

40 policías trataron de evitar la masacre, pero no pudieron actuar debido a que los atacantes los superaban en número.

Aunque cinco personas han sido interrogadas, la policía no ha logrado identificar sospechosos.