Nueva York, Chicago, Los Ángeles y Seattle, conocidas como ciudades santuarios para los migrantes indocumentados, han señalado que no colaborarán con los planes migratorios de Donald Trump y dijeron a sus ciudadanos que pueden sentirse seguros y protegidos en estas urbes.

Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, se reunió este miércoles con el republicano y según dijo le advirtió que hará todo lo posible para defender a los inmigrantes indocumentados de su plan de deportación.

“Le reiteré que esta ciudad y otras ciudades a través del país harán todo lo posible para proteger a nuestror residentes y para asegurarnos que las familias no sean destrozadas”, dijo de Blassio al salir de la Torre Trump esta mañana.

En días recientes, Rahm Emanuel, Eric Garcetti y de Ed Murray, alcaldes de Chicago, Los Ángeles y Seattle, respectivamente, han emitido declaraciones para intentar calmar el temor de la gente antes los planes de deportación masiva del Trump.

“A las personas que están preocupadas por el resultado de las elecciones les dijo, están a salvo en Chicago, están seguras en Chicago y son apoyadas en Chicago (…) esta será siempre una ciudad santuario, las administraciones pueden cambiar, pero no nuestro valores”, dijo este lunes Rahm Emanuel.

No sólo los alcaldes de ciudades santuario han refrendado su apoyo a los migrantes, sino también los jefes de policía, quienes han precisado que no participarán en redadas contra migrantes, ni perseguirán a nadie por su situación migratoria.

“No vamos a meternos en actividades legales sólo por la situación migratoria de algunos. No vamos a trabajar en conjunto con la Secretaría de Seguridad para sus esfuerzos de deportación. No es nuestro trabajo, no lo haremos nuestro trabajo”, dijo Charlie Beck, jefe de policía en Los Ángeles.

Otras ciudades santuario es Estados Unidos son San Diego, San Francisco, Miami, Houston, Phoenix, Washington D.C, Nueva Jersey, Baltimore, Detroit, Denver, Portland, entre otras, de acuerdo al Instituto Migratorio estadounidense.

Actualmente no existe una ley federal que obligue a las policías locales a preguntar a las personas sobre su situación migratoria, de hecho, hacer esta clase de preguntas puede ser catalogado como discriminatorio, ya que el cuestionamiento se realiza con un perfil racial.

Durante la campaña, Trump prometió poner fin a las ciudades santuario y dijo que aquellas que se nieguen a colaborar con las autoridades federales no recibirán recursos de los contribuyentes y dijo que los homicidios en esas ciudades se deben a las políticas laxas sobre migración.

Si bien Trump dijo este fin de semana que entre sus planes prioritarios se encuentra la deportación de entre 1 y 2 millones de inmigrantes con antecedentes penales, muchas personas indocumentadas aún se encuentran preocupadas y con muchas dudas sobre futuro.