A partir de hoy, todas las groserías serán suspendidas de las artes de Rusia.

La intención de censurar estas palabras se basa en el intento del Gobierno de purificar el lenguaje. 

Esto encaja muy bien con los ideales de Vladimir Putin de crear una “identidad nacional y espiritual” en la nación.

Después de afrontar varias críticas por la criminalización por la “propaganda gay”, el presidente del Kremlin está trabajando en limpiar su legado. 

“Con la prohibición de las groserías, en lo que se incluyen literatura, cinematografía, música, teatro y blogs populares, Putin tiene cubierto el lado espiritual”, aseveró ayer The Guardian. 

Las multas por romper esta ley oscilan entre 70 y mil 400 dólares, dependiendo si son individuales, oficiales u organizacionales.