A poco más de dos meses del magnicidio del presidente de Haití, Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021, el fiscal Bed-Ford Claude acusó al actual primer ministro Ariel Henry de ser el autor intelectual del crimen.

Bed-Ford Claude presentó la orden el mismo día que le pidió a Henry reunirse con él para explicar por qué un sospechoso clave en el asesinato de Moïse lo llamó dos veces apenas unas pocas horas después del homicidio. “Hay suficientes elementos comprometedores… para procesar a Henry y pedir su acusación directa”, escribió Claude en la orden judicial.

Declaró que las llamadas se hicieron a las 4:03 y a las 4:20 horas de la madrugada del 7 de julio, y añadió que las pruebas demuestran que el sospechoso, Joseph Badio, estaba en las inmediaciones de la casa de Moïse en ese momento.

Badio trabajó para el Ministerio de Justicia de Haití y en la unidad anticorrupción del Gobierno hasta que fue despedido en mayo, en medio de acusaciones de haber violado normas éticas que no se especificaron.

En el documento de dos páginas, Claude afirma que las llamadas duraron un total de siete minutos y que a esa hora Henry estaba en el Hotel Montana de Puerto Príncipe.

En días recientes, el ministro de Justicia, Rockfeller Vincent, ordenó al jefe de la Policía Nacional de Haití que reforzara la seguridad del fiscal Claude porque había recibido amenazas “importantes e inquietantes” en los últimos cinco días.

El juez del caso, Garry Orelien, está obligado a investigar sobre la base de la solicitud de Claude y tiene tres meses para determinar si los hechos del caso justifican alguna medida.

Robert Fatton, experto en política haitiana de la Universidad de Virginia, destacó que hay una lucha dentro del Gobierno, entre Henry y quienes apoyaron a Moïse, de acuerdo con la agencia The Associated Press.

“Tenemos una situación muy confusa, una lucha de poder en este momento, y veremos quién gana (…) No está claro hacia dónde vamos y no está claro qué piensa la comunidad internacional sobre todo esto”, comentó.

Cabe mencionar que la Oficina de Protección Ciudadana de Haití anunció que había tomado la decisión “objetiva y valiente” de exigir la dimisión de Henry y pidió a la comunidad internacional que dejara de apoyarlo.

Henry no ha abordado específicamente el asunto en público, aunque durante una reunión con políticos y líderes de la sociedad civil el sábado pasado dijo que está comprometido a ayudar a estabilizar Haití.

“Los verdaderos culpables, los autores intelectuales y coautores y patrocinadores del asesinato del presidente Jovenel Moïse serán encontrados y llevados ante la justicia y castigados por sus crímenes”, manifestó.

Más de 40 sospechosos han sido detenidos en el caso, entre ellos 18 exsoldados colombianos, pero las autoridades siguen buscando a otros sospechosos, entre ellos, Badio y un exsenador haitiano.

La investigación continúa a pesar de que los secretarios judiciales han tenido que esconderse, alegando que fueron amenazados de muerte si no cambiaban ciertos nombres y declaraciones en sus informes.

Además, un juez haitiano encargado de supervisar la investigación dimitió el mes pasado alegando motivos personales, por lo que tuvo que asignarse un nuevo juez. La renuncia se dio después de que uno de sus asistentes muriera en circunstancias poco claras.

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