A través de un video dirigido a su nación, el pasado lunes el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció una de las noticias más importantes para su gobierno: la muerte de Aymán al Zawahiri, el líder del grupo terrorista Al Qaeda.

Con ese suceso, la administración estadounidense actual suma dos ataques a líderes de grupos terroristas. El primero se registró en febrero pasado con la muerte de Hajj Abdullah, representante del Estado Islámico (EI), o ISIS.

En aquel momento, el jefe de Estado se comprometió a seguir protegiendo al pueblo estadounidense y a sus aliados, y en esta ocasión no fue la excepción.

“Estados Unidos continúa demostrando nuestra determinación y nuestra capacidad para defender al pueblo estadounidense contra aquellos que buscan hacernos daño.

“Esta noche dejamos en claro: No importa cuánto tiempo tome, no importa dónde intentes esconderte, te encontraremos”, reafirmó Biden.

El asesinato de Aymán al Zawahiri se da en un mal momento para el presidente, considerando su baja popularidad a diferencia de cuando tomó posesión en enero de 2021.

De acuerdo con datos de la consultora Morning Consult, el pasado 26 de julio Biden registró una desaprobación del 54 por ciento; 26 puntos más que cuando llegó a la Casa Blanca.

Para Adán Rodríguez, maestro en Relaciones Internacionales y docente de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, el abatimiento al líder de Al Qaeda sin duda representa un impulso a la imagen del presidente, pues con este ataque logró cumplir con uno de los objetivos prioritarios de Estados Unidos: atrapar al actor intelectual de los atentados del 11S.

Según medios interancionales, Aymán al Zawahiri se convirtió en un maestro del terrorismo, llegando a ser considerado el “arquitecto” de los ataques de las Torres Gemelas en Nueva York. Además, era uno de los aliados más cercanos a Osama bin Laden al ser su médico de cabecera.

“En esa lógica sí puede aumentar la imagen del presidente, aunque no se puede prever si eso le dará un impulso a su popularidad o sólo será algo mediático”, dice Rodríguez.

Según el catedrático, aunque el ataque contra el líder de Al Qaeda fue un hecho importante para la administración actual, no se garantiza que con ello Biden alcance la aprobación necesaria incluso para ser reelegido para 2024 en un segundo mandato.

En entrevista, Rodríguez comenta que será cuestión de esperar hasta noviembre próximo, que se celebren las elecciones intermedias de la Unión Americana, cuando se pueda determinar si la imagen del líder demócrata aumentó o se mantuvo.

“Con los abatimientos del líder del Estado Islámico y ahora con el de Al Qaeda, aunque es positivo para el presidente, no significa que vaya a aumentar considerablemente la popularidad de Biden. Tiene que haber más de su parte porque hay otros temas que le preocupan a los estadounidenses, como es la inflación”, sostiene.

De ese modo, además de seguir demostrando su interés por detener a los líderes de otros grupos terroristas, se espera que la administración Biden-Harris continúe impulsando políticas públicas que mejoren la estabilidad económica de sus ciudadanos, la cual se desestabilizó por la pandemia de COVID-19 y la invasión de Rusia a Ucrania.

El legado a EU

Con el abatimiento de Aymán al Zawahiri tras su hallazgo en Afganistán, Estados Unidos termina con el segundo líder de Al Qaeda, luego de que durante el gobierno del expresidente Barack Obama se oficializara la muerte de Osama bin Laden.

Este hecho representa un punto positivo para la Unión Americana, pues aunque de un ataque al otro transcurrieron 11 años, habla del poder y alcance tecnológico que tiene el país.

“(Estados Unidos) ya no necesita desplazar fuerzas armadas, realizar una guerra o invadir a un país como hizo con Afganistán, porque a través de la tecnología ha sido capaz de eliminar a un líder de un grupo terrorista considerado como uno de los más importantes.

“Eso refuerza además el prestigio de los servicios secretos estadounidenses”, dice el catedrático de la FES Aragón.

Respecto a una respuesta a Estados Unidos por parte de los integrantes de Al Qaeda tras el asesinato de su líder, se considera que primero den a conocer al sucesor de Al Zawahiri, para después seguir llevando a cabo otros actos terroristas.

El maestro Rodríguez opina que a pesar de que la muerte de Aymán al Zawahiri pudo representar una debilidad para la organización, no significa que debido a ello vaya a deshacerse.

“Seguramente va a reagruparase como lo hizo el Estado Islámico en su momento”, dice el docente.

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