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1968 el año de los jóvenes

Mariana Recamier

El movimiento estudiantil mexicano de 1968 no fue un fenómeno aislado. El mismo año surgieron protestas similares en Francia, Estados Unidos, Alemania y República Checa. La herencia de esas manifestaciones ahora se encuentra en el derecho a la libertad de expresión


Oct 2, 2018
Lectura 8 min
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La historia de México quedó marcada a partir del 2 de octubre de 1968. Después de esa fecha, los movimientos sociales y la represión cobraron un significado distinto para el país. Además, ese episodio de exigencia estudiantil no era un fenómeno aislado, sino que formaba parte de una ola internacional de inconformidad y protesta.

El movimiento mexicano estuvo integrado por alumnos de distintas universidades de todo el país, quienes exigían la liberación de todos los presos políticos, indemnización a las víctimas de los actos represivos, desaparición del cuerpo de granaderos, entre otros puntos.

No obstante, el movimiento detuvo sus actividades cuando los jóvenes manifestantes fueron reprimidos de forma violenta por el ejército y grupos paramilitares el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, Ciudad de México. Este hecho provocó la muerte y detención de civiles.

Situaciones similares sucedieron en otros países. El mismo año se gestaron diferentes movimientos sociales que cambiaron la forma de percibir a los jóvenes y a las supuestas minorías en todo el mundo.

Las manifestaciones ocurrieron en Francia, Estados Unidos, República Checa, antes Checoslovaquia, y Alemania.

Las exigencias eran distintas en cada nación, sin embargo, los protagonistas de estos movimientos tenían en común que eran jóvenes inconformes con la falta de derechos y la violencia proveniente del Estado

“Los reclamos eran coincidentes. Los diferentes movimientos exigían libertad de expresión, incremento a los salarios y trato digno a los trabajadores. Son reclamos que se hicieron comunes en todas las partes del mundo y encontraron su cauce en los estudiantes que también arroparon los reclamos de ciertos gremios”, afirma Guadalupe Peña González, profesora de la Universidad La Salle.

La docente en derecho explica que la generación de jóvenes también decidió protestar porque veía en sus entornos sociales los efectos de la guerra o posguerra.

“Los jóvenes abogaban por la paz del mundo y olvidar las guerras que no traían ningún beneficio para nadie”, señala Peña González.

Mayo francés

Ese año quedó marcado por el llamado Mayo francés, una serie de protestas que fueron iniciadas por grupos estudiantiles de izquierda a los que después se unieron obreros industriales, sindicatos y el Partido Comunista francés.

La huelga que protagonizó el movimiento estuvo integrada por diez millones de trabajadores y duró dos semanas. No funcionaban trenes, fábricas, ni los aeropuertos.

Este movimiento social se caracterizó por las luchas de barricadas callejeras en protesta contra el consumismo y políticas de derecha.

Los estudiantes y obreros se oponían a algunos elementos del sistema educativo y laboral. En ese sentido, los manifestantes demandaban derechos para los trabajadores.

Además, en las protestas participaron intelectuales como Simone de Beauvoir y JeanPaul Sartre.

Estados Unidos y la guerra de Vietnam

Los jóvenes estadounidenses también tomaron las calles en 1968. La generación más joven estaba en contra de la guerra de Vietnam y protestaba por el número de soldados muertos en este conflicto bélico.

Asimismo, estudiantes de la Universidad de Columbia tomaron las instalaciones de este instituto educativo y realizaron una huelga en contra de lo que sucedía en Vietnam.

Por otra parte, en 1968 también fue asesinado Martin Luther King, líder del movimiento por los derechos civiles para los negros en Estados Unidos.

“Él a través de un discurso pacifista habla de reivindicar los derechos del pueblo negro en Estados Unidos. Este movimiento es importante porque posteriormente Naciones Unidas emite una serie de sanciones a aquellos países que tienen prácticas racistas para tratar de erradicarlas”, comenta Guadalupe Peña González, profesora de la Universidad La Salle.

Checoslovaquia y la cara humana del socialismo

La Primavera de Praga fue un período de liberalización política en la entonces Checoslovaquia, república de Europa Central controlada por los soviéticos.

Este movimiento buscaba modificar aspectos totalitarios y legalizar la existencia de múltiples partidos políticos y sindicatos. Además, los protagonistas de esta primavera promovían el derecho a huelga y la libertad de expresión.

En el frente de este despertar se encontraba Alexander Dubček, líder del Partido Comunista de Checoslovaquia, quien lanzó un proyecto de liberalización que pretendía darle “una cara humana al socialismo”.

El resultado fue el florecimiento de la prensa libre y los artistas comenzaron a expresar sus ideas.

El movimiento terminó en agosto de 1968, cuando las tropas del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia y pusieron fin al proceso de apertura política.

Alemania en contra de su pasado nazi

La inconformidad también recorría las calles de Alemania en 1968. Estudiantes y otros manifestantes pretendían cambiar la sociedad con una estrategia de protesta continua. Los jóvenes optaron por ocupar las universidades porque estaban indignados debido a antiguos nazis en altos cargos y por reformas legales que les parecían antidemocráticas.

Los integrantes del movimiento del 68 criticaron casi todo en la política y la sociedad: los parlamentos y los partidos, la justicia y la policía, las iglesias y los sindicatos, los bancos y las empresas, los medios de comunicación, así como instituciones sociales centrales como la familia, la escuela y la universidad.

Todo impulsado por una crisis de confianza en los jóvenes que tenía origen en el pasado nacionalsocialista de Alemania.

Además, la muerte del estudiante Benno Ohnesorg por disparos de la policía condujo a la radicalización del movimiento estudiantil y al nacimiento de grupos terroristas como la Fracción del Ejército Rojo (RAF).

Libertad de expresión, la herencia del 68

Una de las grandes herencias de los movimientos de 1968 es el derecho a la libertad de expresión. A partir de la represión a los manifestantes en los distintos países, las sociedades y los organizaciones civiles procuraron el respeto a los derechos relacionados con la protesta y expresar opiniones políticas.

“La herencia de 1968 es la libertad de expresión. Ahora podemos manifestarnos y no nos van a acusar de disolución social, es decir, los movimientos estudiantiles reivindican derechos políticos que actualmente gozamos”

- Guadalupe Peña González

Profesora en la Universidad La Salle

“Gracias a este episodio tan trágico en México, podemos decir que ahora nos permiten expresar nuestros puntos de vista tanto en medios públicos como en privados sin ningún tipo de represión”, afirma Guadalupe Peña González, profesora de la Universidad La Salle.

La libertad de expresión incluye el derecho a mantener una opinión sin interferencias y a buscar, recibir y difundir información e ideas a través de cualquier medio de difusión sin limitación de fronteras, tal como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En el mismo sentido, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) mexicana señala que el movimiento estudiantil en México permitió un avance en derechos como la libertad de manifestación y expresión.

“Nadie pone en duda la importancia del movimiento en el avance de la democracia, de la libertad de expresión y manifestación de las ideas en México, así como en la ampliación de ofertas para la educación superior”, dice Luis María Aguilar Morales, presidente de la Suprema Corte.

Además, integrantes del Comité del 68, agrupación que organiza la marcha y mitin conmemorativo al 2 de octubre en Ciudad de México, también consideran que el principal legado que dejaron los jóvenes de 1968 a la actual generación es el deseo de libertad y de justicia.

“La mejor herencia que pudimos dejar aquellos jóvenes de 1968 a los de ahora es el deseo de libertad y de justicia, el deseo de cambiar este país por un mundo mejor”, comenta Víctor Guerra, integrante y abogado del Comité del 68.

Esta herencia también es evidente en el resto de países en los que se gestaron movimientos sociales en 1968.

Derechos como la libertad de expresión y manifestación son posibles ahora gracias a los movimientos de los sesenta

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