El fin de la Unión Soviética dio origen a una nueva clase social en la Rusia de las privatizaciones: los oligarcas. Viktor Veselberg, nacido en la Ucrania soviética, es uno de los casos más emblemáticos. De la mano del gobierno ruso, este empresario de origen judío construyó un imperio y una fortuna valuada en 14 mil millones de dólares. Actualmente es dueño de una propiedad donde vivió Mussolini y amante del arte ruso.

Patriotismo exacerbado

> En el 2006 Vekselberg pagó alrededor de un millón de dólares para transportar las campanas de la casa Lowell que se encontraban en la Universidad de Harvard a su lugar original en Rusia. Dichas campanas fueron extraídas del monasterio Danilov de la iglesia ortodoxa en Moscú. Para esto, Vekselberg contó con la ayuda de Edward Mermelstein, un prominente abogado estadounidense judío.

Dr. Vekselberg

> En 1980, diez años antes de su meteórico ascenso, Vekselberg obtuvo un doctorado en matemáticas y comenzó a trabajar en laboratorios de investigación y desarrollo del gobierno ruso. En 1990 fundó la firma de inversión Renova y, a partir de ese momento y gracias a la privatización del sector aluminio, inició una serie de fusiones y adquisiciones que lo posicionan como uno de los hombres más ricos de Rusia.

Coleccionista Fabregé

> Vekselberg gastó 100 millones de dólares para comprar nueve huevos Fabregé que eran de la propiedad de la familia Forbes. El magnate ruso posee 15 de estos valiosos objetos, lo que lo convierte en el máximo coleccionista de estas obras en el mundo. Sin embargo, Vekselberg argumenta que los compró por la importancia que tienen para la historia y cultura de su país. En el 2007, su colección fue exhibida en el Kremlin.Acción social.

Arte y dictadores

> Vekelberg compró la Villa Feltrinelli en Italia, la antigua propiedad del dictador italiano Benito Mussolini. Sin embargo, su anécdota más significativa tiene que ver con el mundo del arte, ya que ganó 1.7 millones de libras en un juicio contra la subastadora Christie’s por la venta de una pintura falsa del artista ruso Boris Kustodiev. Al momento de la compra, Vekselberg desembolsó 10 veces el valor estimado de pre venta de la obra.

Acción social

> Como todo oligarca de alto perfil, Vekselberg espera mantener un compromiso ante la sociedad y ante el Estado ruso. En cuanto a lo primero, el magnate es el presidente del Museo Judío y Centro de la Toleracia en Moscú. En cuanto a su lado filántropo, Vekselberg fue comisionado en el año 2010 por el entonces presidente Medvedev para construir y desarrollar Skolkovo, un lugar que intenta establecerse como el Silicon Valley estadounidense, pero en Moscú.