Hay un nuevo y discreto protagonista en los esfuerzos para paliar la pandemia por COVID-19 en el mundo: la Organización Mundial del Comercio (OMC). La postura que asuma este organismo internacional podría apoyar la distribución equitativa de las dosis de vacunas que contrarrestan el virus del SARS-CoV-2 entre las naciones.

Ngozi Okonjo-Iweala, nueva directora general de la OMC, no sólo se ha pronunciado en diversas ocasiones por el “acceso equitativo” de los países a la vacuna sino que ha solicitado a los miembros del organismo que dirige reducir las restricciones de exportación y las barreras para las cadenas de suministro; además de enfocarse en facilitar procedimientos logísticos y aduaneros.


Estamos monitoreando esto como parte de nuestro trabajo regular y continuaremos haciéndolo para aumentar las provisiones y de barreras #ComercioInternacional mantener cadenas de suministro sólidas. Se ha subrayado que el comercio es un factor crítico de la producción; incumbe a los miembros de la OMC actuar

Ngozi Okonjo-Iweala

Directora general de la OMC

El enfoque de esta líder nigeriana incluso le ha valido señalamientos toda vez que tradicionalmente los líderes de la OMC se concentran en ser especie de mediador entre los países miembros para generar acuerdos o resolver conflictos comerciales.

La atención de la líder de la OMS en el proceso de distribución de las vacunas no es fortuito, la nigeriana con más de 30 años de experiencia en organismos internacionales y puestos ejecutivos en materia de finanzas presidió hasta diciembre de 2020 la Alianza para la Vacunación (GAVI, por sus siglas en inglés), que se enfoca en mejorar el acceso a vacunas nuevas y subutilizadas para los niños que viven en los países más pobres del planeta.

La exención temporal de las reglas de propiedad de la OMC es una medida fundamental para garantizar que se compartan abiertamente los conocimientos y la tecnología de las vacunas y con ello apoyar para poner fin a la pandemia, aseguran laureados con el premio Nobel y ex jefes de Estado que dirigieron una carta al gobierno de Joe Biden para alentar estas medidas.

“Estas acciones ampliarían la capacidad de fabricación mundial, sin obstáculos por los monopolios de la industria que están impulsando la grave escasez de suministro que bloquea el acceso a las vacunas. Es posible que nueve de cada 10 personas en la mayoría de los países pobres se queden sin una vacuna este año”, señalan los firmantes de la carta publicada el 14 de abril.

Cálculos elaborados por Oxfam advierten que no habrá vacunas para cubrir a la población mundial hasta 2023 y 2024 y serán los países de bajos ingresos los que tengan que esperar más tiempo para inmunizar a parte de su población con este mecanismo.

36

millones de vacunas se han distribuido en 107 países como parte del mecanismo COVAX

La vacuna no sólo se concibe como uno de los métodos más eficaces para controlar la crisis sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, que hasta la fecha registra más de 138 mil millones de personas infectadas y dos millones 979 mil 170 muertes, sino que, de su aplicación depende el crecimiento económico de las naciones.

Llamado a los fabricantes de vacunas

Las solicitudes por parte de Okonjo-Iweala no sólo se han enfocado en los países miembros de la OMC, sino también a los fabricantes de la vacuna para que generen medidas para ampliar capacidades de producción, incrementar la transferencia de tecnología y conocimientos técnicos a otros fabricantes, además de transparentar los acuerdos contractuales y precios de los productos.

Previo a que se empezará a distribuir la vacuna contra el COVID-19 Oxfam advirtió que aunque el trabajo de las grandes farmacéuticas salvará vidas, su tradicional modelo de negocios se ha beneficiado por años del financiamiento gubernamental a sus investigaciones y la canalización de sus millonarias ganancias a manos privadas.

“Este trabajo que salva vidas debe continuar, pero no podemos permitir que las grandes farmacéuticas exacerben aún más la crisis de desigualdad que el COVID-19 ha puesto al descubierto. Esta pandemia se alimenta de la desigualdad, matando a los pobres y los históricamente desfavorecidos a tasas más altas que los ricos y privilegiados”, señaló este organismo en su publicación People over profits: Make COVID-19 Medicines and Vaccines Free and Fair for All.

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