Las tecnologías emergentes tales como la Inteligencia Artificial (AI) han demostrado su inmensa capacidad para hacer el bien. Sin embargo, hay que controlar los impactos negativos que están exacerbando un mundo dividido y desigual, advierte la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

“El desarrollo de la inteligencia artificial debe respetar el Estado de Derecho, evitar los daños y garantizar que, cuando estos se produzcan, los afectados tengan a su alcance mecanismos de responsabilidad y reparación. Por eso el mundo necesita reglas para que la IA beneficie a la humanidad”, asegura Audrey Azoulay, directora General de la UNESCO.

Para proteger a la humanidad se elaboró la primera norma mundial sobre la ética de la inteligencia artificial

Ante esta realidad, la organización internacional creó la primera norma mundial sobre la ética de la inteligencia artificial, la cual fue adoptada por sus Estados Miembros en la Conferencia General.

El texto, clasificado como histórico, establece valores y principios comunes que guiarán la construcción de la infraestructura jurídica necesaria para garantizar un desarrollo saludable de la inteligencia artificial.

“La IA es omnipresente y hace posibles muchas de nuestras rutinas diarias, desde la reserva de un vuelo, los vehículos sin conductor y la personalización de nuestras noticias matutinas. También ayuda en la toma de decisiones de los gobiernos y el sector privado y están dando resultados notables en ámbitos muy especializados, como la detección del cáncer y la construcción de entornos inclusivos para personas con discapacidad.

“De igual forma, ayudan a combatir problemas globales como el cambio climático, el hambre en el mundo y a reducir la pobreza optimizando la ayuda económica”, refiere el documento de la UNESCO.

Sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura reconoce que esta tecnología también está trayendo consigo nuevos retos sin precedentes.

“Vemos un aumento de los prejuicios de género y étnicos, amenazas significativas contra la privacidad, la dignidad y la capacidad de acción, peligros de vigilancia masiva y aumento del uso de tecnologías de la IA poco fiables en la aplicación de la ley, entre otros, y hasta ahora, no había normas universales que dieran respuesta a estos problemas”
UNESCO

Aristas destacadas de la inteligencia artificial

El documento de la UNESCO para combatir los problemas de la inteligencia artificial y garantizar que este tipo de tecnologías sirvan para beneficiar y no afectar a la humanidad consta de cuatro ejes principales.

El primero de ellos está enfocado en la protección de datos. La Recomendación pide que se actúe más allá de lo que hacen las empresas tecnológicas y los gobiernos para garantizar a las personas una mayor protección, asegurando la transparencia, la capacidad de actuar y el control de sus datos personales.

Afirma que todos los individuos deberían poder acceder a sus registros de datos personales o incluso borrarlos e incluye acciones para mejorar la protección y el conocimiento del individuo para controlar su propia información.

El segundo punto destaca la prohibición de los marcadores sociales y la vigilancia masiva, argumentando que “este tipo de tecnologías son muy invasivas, vulneran los derechos humanos, las libertades fundamentales y se utilizan de forma generalizada”.

La recomendación destaca que a la hora de desarrollar marcos normativos, los Estados Miembros deben tener en cuenta que la responsabilidad última y la rendición de cuentas deben recaer siempre en los seres humanos y que no se debe otorgar personalidad jurídica a las tecnologías de IA por sí mismas.

La tercera arista se enfoca en supervisar y evaluar, lo que ayudará a mejorar la capacidad institucional de los países y a recomendar las medidas adecuadas que deben adoptarse para garantizar la aplicación de la ética en la práctica.

Además, anima a los Estados Miembros a considerar la posibilidad de añadir el papel de un funcionario independiente de ética de la IA o algún otro mecanismo para supervisar los esfuerzos de auditoría y seguimiento continuo.

Por último, recalca la importancia del medio ambiente, advirtiendo que los actores de la IA deben favorecer métodos de IA eficaces en cuanto a datos, energía y recursos que ayuden a garantizar que la inteligencia artificial se convierta en una herramienta más destacada en la lucha contra el cambio climático y en el tratamiento de los problemas medioambientales.

“La recomendación pide a los gobiernos que evalúen el impacto medioambiental directo e indirecto a lo largo del ciclo de vida del sistema de IA. Esto incluye su huella de carbono, el consumo de energía y el impacto ambiental de la extracción de materias primas para apoyar la fabricación de tecnologías de IA”
UNESCO

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