Una lección para Banxico

La independencia del banco central y la continuidad de la política monetaria son los elementos más relevantes que deberá tomar en cuenta el presidente Peña Nieto en el nombramiento del sucesor de Agustín Carstens. Las nominaciones recientes de la Reserva Federal ofrecen una guía
Rodrigo Carbajal Rodrigo Carbajal Publicado el
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“Si los economistas supieran de negocios sería ricos y no consejeros de los ricos”
Kirk KerkorianEmpresario armenio estadounidense

En dos semanas, Agustín Carstens dejará de ser el gobernador del Banco de México. La designación de su sucesor, que deberá ser confirmada por el Senado, recae en el presidente Enrique Peña Nieto.

La decisión no está tomada. Sin embargo, Gabriel Casillas, economista en jefe de Grupo Financiero Banorte, argumenta que el anuncio podría ocurrir en cualquier momento ya que el mercado no vería con buenos ojos la incertidumbre derivada del proceso de sucesión en el banco central.

Alejandro Díaz de León, subgobernador de Banco de México y exdirector de Bancomext; José Antonio Meade, secretario de Hacienda y uno de los aspirantes a la candidatura presidencial por el PRI; José Antonio González Anaya, director de Pemex; y Miguel Messmacher, subsecretario de Hacienda; son los cuatro perfiles con mayores probabilidades de asumir el puesto de gobernador de Banco de México. El consenso de analistas y diversos reportes de prensa que citan a personas cercanas al proceso de decisión del presidente Peña Nieto así lo sugieren.

Los cuatro nombres que estaría contemplando el presidente tienen dos denominadores en común. El primero, que se trata de perfiles ortodoxos: todos cuentan con una formación económica en universidades de prestigio y han seguido una trayectoria en el sector público bajo administraciones cuya política económica es referida como conservadora de manera unánime. El segundo, que son figuras cercanas al entorno del grupo político de Luis Videgaray y José Antonio Meade.

Díaz de León fue compañero de Videgaray y de Meade en el ITAM; González Anaya estuvo subordinado a Meade en la Secretaría de Hacienda y Messmacher  ha estado subordinado al actual canciller y al actual secretario de Hacienda.

Los críticos de la administración de Peña Nieto sugieren que resulta paradójico que el gobierno sostenga que la prioridad del nombramiento del gobernador de Banco de México sea garantizar la independencia del banco central cuando José Antonio Meade es señalado simultáneamente como posible candidato a suceder a Carstens y como presunto candidato presidencial del PRI.

Pese a las probadas credenciales académicas y profesionales que detenta cada uno de los aspirantes a la gubernatura del Banco de México, analistas como Jonathan Heath coinciden en que el perfil ideal debe estar blindado frente a cualquier injerencia política.

Trump: continuidad e independencia en la Fed

En una inusual muestra de sensatez, el presidente Donald Trump nominó a Jerome Powell, un miembro de la Junta de Gobierno de la Reserva Federal, como presidente del banco central a partir de febrero de 2018. La decisión fue aplaudida incluso por los sectores más críticos hacia esta administración. Kenneth Rogoff, execonomista en jefe del Fondo Monetario Internacional y profesor de la Universidad de Harvard, aseguró que el nombramiento de Powell, que sustituirá a Janet Yellen, es probablemente la decisión individual más importante de la presidencia de Trump.

Donald Trump le ha marcado la pauta al presidente Peña Nieto. Powell, quien fue nominado al banco central estadounidense en el 2012 por el expresidente Barack Obama, es referido como un voto de confianza para la continuidad de la política monetaria de la última década. Durante todo su periodo como miembro de la Junta de Gobierno, Powell ha votado en sincronía con las iniciativas de Yellen.

Donald Trump le ha marcado la pauta al presidente Peña Nieto. Powell, quien fue nominado a la Fed en el 2012 por el expresidente Barack Obama, es referido como un voto de confianza hacia la continuidad de la política monetaria

El nombramiento de Powell inhibió opciones más radicales que habían sido contempladas en el proceso de sucesión en la Reserva Federal. Gary Cohn, el ex presidente de Goldman Sachs que dirige el boceto de desregulación financiera de la administración de Trump, era un posible candidato a la presidencia del banco central, que es la entidad que funge como el mayor regulador del sector bancario. Asimismo, los economistas Kevin Warsh y John Taylor, dos figuras con ideas disruptivas en términos de política monetaria, también fueron considerados por el presidente Trump.

No obstante, Jerome Powell terminó siendo el elegido, pese a que fue originalmente nominado por un presidente demócrata y a que está fuertemente vinculado a la familia Bush, rivales políticos del presidente Trump.

Esta semana, el diario The Wall Street Journal dio a conocer que la administración de Trump está contemplando a Mohamed El-Erian para la vicepresidencia de la Reserva Federal, el segundo puesto más importante del banco central. El-Erian, exdirector general de PIMCO y asesor económico en jefe de Allianz, fue el presidente del Consejo de Desarrollo Global creado por el presidente Obama; además de que apoyó públicamente a Hillary Clinton durante el proceso electoral de 2016.

Esta semana, el diario The Wall Street Journal dio a conocer que la administración de Trump está contemplando a Mohamed El-Erian para la vicepresidencia de la Reserva Federal

Trump es referido como el presidente más disruptivo en la historia reciente de Estados Unidos. Sin embargo, hasta el momento, esta administración no ha mostrado intención alguna de ejercer algún cambio radical en términos de política monetaria.

Alejandro Díaz de León: el más viable

La parálisis política del Senado no necesariamente significa un obstáculo para la designación del sucesor de Carstens. Si el presidente decide que Díaz de León se convertirá en el nuevo gobernador de Banxico, su nombramiento no tendría que pasar por la cámara alta porque ya fue aprobado como miembro de la Junta de Gobierno desde el 2016.

Cualquier otra opción exigiría un debate legislativo en un momento en el que la división entre las fuerzas políticas se vuelve más enconada conforme se acerca el proceso electoral de 2018.

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