35%
es el impuesto tendrían que pagar las empresas de EU por exportar sus productos desde México
La falta de respaldo político en relación al tema de comercio exterior podría significar una retórica más suave, una vez que inicie su mandato, reduciendo los riesgos en contra del peso mexicano” 
Gabriela Siller directora de Análisis de Banco Base

A medida que se digiere la sorpresiva victoria de Donald Trump en Estados Unidos, líderes republicanos desde el Congreso dan señales de que podrían retirar el respaldo político al triunfo de la amenaza arancelaria, y que amaga con una guerra comercial.  

 

Una primera confrontación significativa sobre la postura económica conservadora que ha manejado Trump en su discurso ocurrió entre líderes republicanos de la Cámara quienes dejaron ver que no apoyarían la medida del presidente electo de imponer el gravoso impuesto a las empresas que trasladan empleos al extranjero. 

 

Uno de ellos fue el representante republicano de California y líder de la mayoría, Kevin McCarthy, al declarar que no quiere entrar en ninguna guerra comercial.  

 

También el portavoz, Paul D. Ryan rechazó las medidas comerciales proteccionistas de Trump, ya que una revisión a la regulación de impuestos de las corporaciones sería más efectivo para mantener las compañías en Estados Unidos, que las sanciones impositivas arancelarias. 

 

“Creo que podemos llegar a la meta aquí (…) que es mantener a las empresas estadounidenses americanas, construir cosas en Estados Unidos, y venderlas en el extranjero, que se puede abordar adecuadamente con una reforma fiscal”, expuso a The New York Times. 

 

Del discurso a la realidad 

 

Durante su campaña, las propuestas de Trump se enfrentaron con los conservadores, pero ahora estas diferencias en temas de comercio, gasto en infraestructura, y las políticas fiscales, han ubicado al presidente electo en una línea riesgosa con los legisladores de los que requiere su apoyo para conservar vigente la agenda de gobierno. 

 

Sin embargo, Trump ha estado muy activo en su cuenta de Twitter con mensajes, en tono amenazante de que habrá un impuesto de 35 por ciento a las empresas que quieren vender su producto, entre ellos automóviles. 

 

“El presidente electo ganó en parte al hacer campaña contra el establishment republicano en muchos asuntos económicos”, expresó el senador Chuck Schumer de Nueva York, y el nuevo líder demócrata. 

 

“Si quiere hacer algo por las familias de trabajadores en este país, tendrá que enfrentarse a ellos cuando llegue el momento de gobernar”, añadió en el portal de The New York Times.  

 

Durante la campaña, Trump sorprendió a los republicanos al atacar los acuerdos comerciales, lo que lo colocó en línea con las ideas del senador demócrata, Bernie Sanders de Vermont, que con Ryan. 

 

El presidente electo insistió que los acuerdos comerciales habían desplazado a los trabajadores estadounidenses, y dañado la economía, retrasado dos siglos de políticas económicas estadounidenses que consideraban  que el comercio era una buena opción, lo cual ha sido abanderado por los republicanos en las últimas décadas. 

 

Lo anterior puso en riesgo el pacto comercial del presidente Obama con las naciones asiáticas, El 

Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica,y detuvo de manera abrupta las negociaciones comerciales, que muchos expertos en ambos partidos políticos han visto como una limitante para Estados Unidos frente a China. 

 

“No podemos abandonar estos mercados a China y a otros competidores, porque las empresas y clientes estadounidenses perderán”, reveló Kevin Brady, representante republicano de Texas, y presidente del Comité de Medios de la Cámara. 

 

 Trump hizo que los republicanos se rebelaran contra su oposición de elegir “ganadores y perdedores”, en la economía, cabe destacar que el fabricante de aires acondicionados de Indiana, Carrier decidió el mes pasado, que mantendría los 1,000 empleos en el estado, en vez de trasladarlos a México, gracias al apoyo fiscal de siete millones de dólares negociados por el Vicepresidente electo, Mike Pence, y actual gobernador de Indiana. 

 

No obstante, Ryan y otros conservadores parecían estar de acuerdo con la medida, lo cual fue respaldado por Tom Cole, republicano de Oklahoma, quien ha sostenido que es una amarga experiencia perder empleos en su distritos. 

 

“Si Trump puede evitar que 1,000 familias pasen por esa prueba tan dura, entonces es bueno para él”, apuntó. 

 

“Y si hace que otras compañías piensen dos veces sobre las consecuencias de sus decisiones empresariales, tanto mejor”, precisó. 

 

Por su parte, el peso mexicano se ha beneficiado de esta coyuntura donde varios líderes republicanos del Congreso, y el senado hicieron comentarios negativos sobre la intención de Trump de implementar medidas proteccionistas, argumentando que lo último que necesita su país es incentivar una guerra comercial, explicó Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base. 

 

“La falta de respaldo político en relación al tema de comercio exterior podría significar una retórica más suave, una vez que inicie su mandato, reduciendo los riesgos en contra del peso mexicano”, detalló. 

 

Asiáticas de gane 

 

El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo declaró en un foro en Cancún, que con el arancel de 35 por ciento, que pretende imponer Donald Trump a las importaciones de autos de empresas estadounidenses que operan en México sólo generaría que las asiáticas ganen participación en el mercado de Estados Unidos. 

 

Manifestó en entrevista con El Economista, que las políticas comerciales del presidente electo de Estados Unidos tienen una serie de vertientes, de las cuales el equipo negociador del gobierno entrante se dará cuenta, una vez que entre en función. 

 

“Yo creo que cuando llegue al gobierno se van a enterar de muchas cosas, que obviamente por no conocer en este momento no están enterados”, manifestó. 

 

Por ejemplo, que la medida arancelaria no hará que regresen las plantas a Estados Unidos.