Con el mundo como espectador, Grecia parece haberse convertido en el escenario de una tragicomedia. Esto a raíz de la parálisis y confusión que dominan la crisis de deuda en el país mediterráneo, la cual ha orillado al colapso a su sistema financiero.

El diario The New York Times reporta que los cambios repentinos y sorprendentes en la postura del gobierno griego, que por la tarde rechaza fuertemente términos de acuerdo que en la mañana parecía dispuesto a aceptar, tienen a la población de su país preguntándose “quién, si es que hay alguien, está a cargo”.

Del otro lado de la mesa de negociación, los líderes de los países e instituciones acreedoras también dan mensajes contradictorios acerca de su apertura a continuar las negociaciones con Grecia. 

Mientras que algunos dicen que las puertas siguen abiertas, otros (entre ellos Alemania) rechazan la posibilidad de más discusiones hasta que pase el referéndum, convocado sorpresivamente por el gobierno del primer ministro griego Alexis Tsipras, acerca de los términos de acuerdo ofrecidos por los acreedores.

Incluso el mismo referéndum es fuente de confusión. Además de tratarse de una pregunta complicada, basada en dos documentos técnicos que no son completamente públicos, autoridades como Christine Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, han señalado que las propuestas puestas a votación ya no son vigentes, pues expiraron junto con el anterior paquete de rescate la noche del martes.

La espada y la pared

Confuso e incierto o no, el referéndum griego está planeado para este domingo 5 de julio. 

Si los griegos votan “sí”, accediendo a los términos de los acreedores, esto probablemente resultará en la caída del gobierno de Tsipras, más recortes en gasto público, más alzas de impuestos, y más ronda de negociación para alcanzar un acuerdo sobre un tercer paquete de rescate económico.

Una mayoría de votos por el “no” probablemente resultaría en la eventual salida de Grecia de la eurozona y quizá incluso de la Unión Europea. En el corto plazo, el Banco Central Europeo podría tener que retirar el apoyo que extiende a los bancos griegos, lo cual resultaría en un colapso del sistema financiero griego (que ya implementó controles de capital esta semana).

Es por esto que la población griega se encuentra entre la espada y la pared, enfrentándose a una difícil decisión entre dos opciones que traerán diferentes consecuencias económicas dolorosas.